Jueves, 22 de Mayo de 2008
Juan Jiménez Javier Castejón | 20/07/2007
Pepe Sáez no quiere ser El Quijote ni Robin Hood, pero le gusta defender causas, aunque no sean perdidas. Y transgredir normas ("no he querido ser Pepito Grillo pero soy un inconformista"), aunque suponga la vulneración de los conductos burocráticos.
Sáez está satisfecho con su obra, que ayer dibujó a grandes rasgos durante su charla en el curso Actividad Física y Deportiva que conduce Alfredo Relaño, director de AS. Así es como va creciendo la FEB: "Hace unos años nos propusimos que hubiese un balón en cada colegio, y tengo que decir que me salté los cauces oficiales. Por esos conductos, la propuesta debía ir al secretario de Estado para el Deporte, luego a los directores generales... Eso iba a acabar en un Libro Blanco, así que lo hicimos a nuestro modo y hubo un balón en 12.000 colegios. Con eso llegas a cuatro millones de alumnos y a 24.000 profesores de Educación Física que se convierten en clientes potenciales". El proyecto ha ido a más: "Ahora queremos un balón en cada casa. Yo creo que lo podemos conseguir. Hemos repartido un millón de balones en siete años, hemos regalado hasta 3.000 balones en pabellones. Hay que acercar el deporte a todos".
NBI. Bromeó Sáez con su trayectoria ("he sido un mal jugador y un mal entrenador. Imaginad como presidente"), pero luego habló con seriedad de ideales: "No quiero que me recuerden por las medallas, lo coyuntural es accesorio. Sólo quiero que mi paso sirva para mejorar, porque lo que queda es lo estructural. Las Federaciones tenemos un compromiso social". Y habló con devoción del proyecto NBI (Nuestro Baloncesto Integral), un estilo a la película Coach Carter en condiciones más delicadas todavía. La primera experiencia piloto, que se localiza en algunas de las zonas más deprimidas de Sevilla, ha tenido un devastador efecto positivo: se ha erradicado en gran porcentaje el absentismo escolar ("si no vas a clase no juegas al baloncesto"). Sáez extenderá la idea a otras capitales.
A lo que no puede escapar el presidente de la Federación es a la expectación que genera la Selección, que desde su llegada sólo vive mejoras. "En 1998 fuimos al Mundial y la expedición estaba formada por los jugadores, los técnicos y yo. Nadie más. Diez años después, los jugadores quieren ir a la Selección y el éxito no es de uno, las medallas las ganamos todos porque aquí no estamos para segmentar, sino para unir. Lo mejor es que ahora la gente quiere venir a la Selección. Todos disfrutan, se comprometen y apoyan".
Oro. "Llevamos desde 1999 entre los cuatro primeros de Europa. A ver si a la quinta es la vencida", soñó Sáez, que terminó la conferencia con un discurso bien aplaudido. "En 1992, cuando España fue a jugar contra el Dream Team, nuestros jugadores se hacían fotos con Jordan y Magic. El año pasado, en Saitama, la bandera de Estados Unidos estaba por debajo de la nuestra". El baloncesto español está que lo tira.
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