| 19/10/2006
El jugador menos útil del Madrid parece despertar. Los números cantan. En Getafe: 25 pases buenos y 5 malos. En Bucarest: 42 pases buenos y 3 malos. Más participación y mejor conexión con Guti. Una sola vez le centró en Getafe y ¡7 veces ante el Steaua!
Estaba condenado a no jugar pero... Capello tiró de él forzado en Getafe y dejó constancia de su categoría: 38 pases buenos y sólo 6 malos, con 6 salidas al corte. La conclusión es que es un central diferente a Cannavaro y Ramos, con capacidad para sacar el balón jugado, tocando al compañero (Guti o Diarra) y así iniciar la salida con criterio. Helguera, además, aporta el aplomo de la experiencia y el brío de quien es competitivo mil por mil. En Bucarest secó al ariete del Steaua y aún le quedó tiempo para sacar 23 balones controlados y fallar sólo 4. Todo apunta a que se ha ganado el puesto ante el Barça y la confianza de Capello a pulso.
Capello ha cedido en este concepto. Roberto Carlos subió mucho más ante el Steaua que en anteriores partidos. Se acabaron los miedos, no hay fronteras para que el brasileño suba buscando el pase o el tiro a gol. Si las fuerzas le aguantan, Roberto es una garantía de peligro arriba. En Bucarest pasó de la línea de centro ¡21 veces! De ellas, seis fueron para centrar al área, cuatro para tirar a gol y el resto, pases a compañeros. Si nos fijamos en Getafe, Roberto pasó a terreno contrario sólo 12 veces, dio dos pases al área y tiró tres veces. Roberto recordó en Bucarest a su mejor versión, mientras que al otro lado Sergio Ramos también arrancó cuando pudo. Fue más tímido en ataque, pero tiró 3 veces a gol y eso ya dice mucho de sus intenciones...
Por fin Capello creyó en Robinho. Le hizo titular ante el Steaua y respondió de maravilla, como era de esperar. Dio una tremenda profundidad a la banda izquierda, aplicando velocidad, desborde, dando pases de gol y marcando un sensacional tanto de disparo cruzado que fue la culminación a una combinación a la contra, con Guti en el inicio. El madrileño le dio 12 pases en Bucarest, frente a sólo 1 a Cassano en Getafe. Guti necesita extremos y así lo acredita que diera también 7 pases a Reyes el día del Atlético. Así, los números piden que jueguen Guti, Robinho y Reyes... Robinho tocó nada menos que 59 balones ante el Steaua, lo que permitió al Madrid tener un referente en ataque que quiso el balón, lo transportó y lo metió en el área.
Definitivamente la manija del juego pasa por Guti. Su posición ha de ser equidistante entre el doble pivote y la delantera, rodeado de compañeros para el pase corto y con jugadores en las bandas para lanzar en largo (Robinho, por ejemplo). Las estadísticas lo explican. En Getafe, Guti pasó un balón a Cassano, ninguno a Beckham y 5 a Van Nistelrooy. Y recibió un pase de Emerson y 2 de Diarra. Así fue imposible que el Madrid hilvanara una jugada coherente. La situación mejoró completamente ante el Steaua. Guti jugó 70 minutos y dio ¡12! pases a Robinho, 5 a Raúl y 2 a Van Nistelrooy. A la vez, y como muestra de la mejor conexión, Emerson le pasó el balón 7 veces y Diarra, 8. El balón tiene que ser de Guti y él debe asumir responsabilidad.
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