Antonio Gallardo | 24/10/2006
Marcos Alonso tiene los días contados en el Málaga. Los propietarios, muy molestos con la triste imagen ofrecida por la entidad el domingo en Chapín, han dado orden a Carlos Rincón para que sondee el mercado en busca del entrenador para poner solución a la caída en picado del conjunto blanquiazul en cuanto a resultados. Al cántabro le ha sostenido esta semana la cercanía de la Copa. Jugar mañana ante la Real Sociedad ha sido uno de los paracaídas del técnico, que se sabe cuestionado y está alejado hace tiempo de los Sanz. De hecho, Fernando fue su único valedor en la pretemporada, cuando Lorenzo mostró su disconformidad. Marcos no se ha sentido ayudado y sabía que dos malos resultados le pondrían en la picota. Y así está ahora mismo, pendiente de los dos resultados de esta semana, dos partidos en La Rosaleda delante del respetable. Todo un plebiscito. Y uno lleno de morbo ante el Valladolid, su ex equipo. Marcos ha salido triunfador de situaciones límite durante su carrera, pero tal vez ésta sea la más complicada. Sólo dos victorias ante Real Sociedad y Valladolid, especialmente la última, salvarían su cargo. El problema es que ni siquiera ese triunfo garantizará su continuidad en el banquillo durante mucho tiempo. Y es esa inestabilidad con la que el entrenador no puede estar de acuerdo. Considera que el aluvión de declaraciones de Lorenzo Sanz ha presionado en exceso a la plantilla. No cree vivir el ambiente ideal.
En este clima irrespirable, se adivina la destitución. Y la lista de sustitutos claro, con los nombres de siempre: José González, Mané, Abel Resino y seguramente alguna incorporación que la familia Sanz maneje debido a su amplia lista de contactos forjados en anteriores épocas. Se avistan movimientos en los próximos días.
"Debe seguir. Con Marcos, el equipo ha demostrado que puede jugar bien al fútbol y ganar también partidos cerrados. Lo de Jerez fue más falta de actitud que demérito del técnico".
"No debe ser destituido. Fue contratado por la anterior directiva y las declaraciones de los propietarios le han hecho trabajar con una presión añadida. Deben darle dos partidos más".
"Hace falta un revulsivo que haga olvidar todo lo relacionado con el pasado. Y Marcos, involuntariamente, es el último eslabón de la etapa anterior. El vestuario está acomodado".
"Le daría esta semana de plazo al técnico. El Málaga está jugando mal y tiene dos partidos para intentar reaccionar. Los jugadores tienen que ayudar. La imagen de Jerez fue patética".
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