Fabián Ortiz | 01/10/2006
Como en las ofertas de las grandes superficies, el Barcelona ofrece su 2 x 1 de esta temporada: en ausencia de Samuel Etoo, caído en combate por los próximos cinco meses, hay un pack con un Gudjohnsen y un Saviola. Los suplentes del Pichichi también suponen en sí mismos una oferta de 2 x 1: el islandés llegó por unos 12 millones de euros, el Pibito apareció en la cesta de la compra cuando la cajera ya cerraba la cuenta. Un gol de cada uno, en la segunda parte, liquidaron al Athletic, que prosigue su via crucis particular, con nueva presidenta y mucha tarea por hacer si no quiere sufrir como la pasada campaña.
Y eso que el partido le amaneció bien. Aguerrido y ordenado, el Athletic encontró en su primer disparo entre los tres palos una tabla a la que aferrarse. El gol de Yeste desnudó las carencias defensivas del Barça: Zambrotta no estaba en su sitio, Márquez acudió a cerrar la banda por la que se asomó Llorente y entre Edmilson y Puyol se repartieron la culpa de mirar la volea de Yeste en lugar de intentar anticiparse.
Quedaba mucho, y eso es siempre una condena ante un equipo como el Barça. Condena a muerte si, encima, el árbitro interpreta como lo hizo la falta de Casas a Gudjohnsen: entendió que el vasco era el último defensor y que el islandés se iba hacia Lafuente en una ocasión manifiesta de gol. Casas vio la roja, pero quedó la impresión de que si hubiera sido amarilla Cataluña no se habría levantado en armas.
Pese a la ventaja, el Barça siguió sin ver a Lafuente. Ronaldinho, de falta, y Xavi, de lejos, sólo se acercaron a la portería. Y entonces, en el tiempo añadido del primer tiempo, Gudjohnsen centró desde la izquierda y Ustaritz, que tapaba a Puyol, le
dio con la zurda la peor noticia a su parroquia.
La segunda parte ya fue otra película. De entrada, Márquez anunció, con un derechazo a un poste, de las intenciones belicosas del Barça. Y Gudjohnsen redondeó una buena noche con un buen remate de derecha, culminación de un primoroso pase de Xavi. Sarriugarte buscó más peso ofensivo con Urzaiz por el cansado Etxebe, sin éxito. Rijkaard tuvo más suerte con sus cambios: Iniesta palió la desaparición de Ronaldinho (y ya van dos seguidas), Saviola entró por el islandés, y entre ambos firmaron el 1-3. Lo mejor del Athletic fue el final: San Mamés, pese a las alarmas, de pie gritando el nombre de su equipo.
Gudjohnsen
Hizo un buen partido: forzó la expulsión, el empate y marcó el 1-2 con un remate difícil.
Ronaldinho
En Bremen estuvo flojísimo, pero anoche empeoró. No dio una a derechas y se le vio desaparecido.
Xavi
Su pase a Gudjohnsen en la jugada del 1-2 fue una obra maestra de precisión y profundidad.
Casas
En un partido muy limpio, le hizo una entrada dura a Messi a poco de empezar y luego vio la roja.
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