Valentín De Félix | 17/09/2006
Las Palmas sale de El Bierzo sembrando dudas. Dudas mayúsculas sobre su juego de conjunto e incógnitas sobre la actitud en el terreno de juego de muchos de sus jugadores. La Ponferradina aprovechó tres minutos, sólo tres, de desbaratamiento canario y sentenció el partido. Demasiadas facilidades, poco oficio y escasa contundencia mostrada por los hombres de Carlos Sánchez Aguiar.
El técnico de la Unión Deportiva esperaba de inicio a una Ponferradina ofensiva pero no la encontró. Los bercianos se atrincheraron en su campo y esperaron su oportunidad. Las Palmas agradó de entrada a sus seguidores, se hicieron de inicio con el dominio del balón, pero el control fue efectista y sin demasiada profundidad. Tan sólo un disparo de Castillo desde lejos.
A partir de ahí llegó el desastre. Los locales perdieron el respeto a la Unión Depotiva y con un fútbol directo, sin demasiada elaboración, metieron dos goles en un abrir y cerrar de ojos. Raponi desde muy lejos alojó el balón en la red en el primer disparo peligroso de los suyos; y después, David García, de manera incomprensible, se metió un autogol cuando lo más fácil era despejar el balón. Con ese peso en el marcador, los hombres de Sánchez Aguiar se quedaron sin respuesta. Bajaron los brazos y se entregaron a su suerte.
En la segunda parte se esperaba reacción con toque de corneta. Pero el mensaje enviado desde el banquillo no fue alentador: Aguiar no metió a ningún delantero de inicio cuando Marcos Márquez pedía ayuda por señas. Con este panorama, Las Palmas no apeló ni siquiera a la vergüenza torera, dejó que los locales llevaran el peso del partido y los minutos pasaran. La fiesta berciana se reafirmó con el tercer tanto de Risso. Mientras, los amarillos, a lo suyo, con un lento deambular hasta el descalabro final.
"Al principio el partido se nos puso difícil. Después nos hicimos con el control del encuentro. El resultado a todas luces ha sido justo por nuestros merecimientos. Ellos nos hicieron daño con su juego directo. Sobre todo por el dominio que tiene Cobas en el juego aéreo. Nuestro primer gol nos dio bastante tranquilidad. Tuvimos suerte de sentenciar el partido en pocos minutos. La clave de esta victoria es que supimos desplegar buen juego por las bandas. Esta categoría es una permanente carrera de obstáculos y no nos debemos confiar después de esta victoria".
"Es un duro palo, es una derrota muy abultada. Nos hemos descompuesto tras el primer gol y hemos estado como locos. No es admisible esa descomposición por un accidente de un gol. Tenemos que intentar corregir que después de un gol tiremos el partido. Estuvimos sin cabeza, incluso jugadores que no la suelen perder. Tras el gol en propia puerta casi tiramos el partido. Dimos la impresión que después del 1-0 poco teníamos que hacer. Debemos trabajar el estado anímico, hay que recuperar a los jugadores. No vamos a volvernos loco por esta derrota".
El jugador del Celta de Vigo acudió al campo leonés para animar desde la grada a su equipo. Jorge aprovechó al cercanía de Vigo con Ponferrada para seguir las evoluciones de una Unión Deportiva en la que, salvo Nacho González, Nauzet y Víctor, no queda gente de su época.
Bornes
En un partido de guante blanco, propinó una entrada por detrás a Marcos Márquez con mucho peligro.
Jotha
Movió a su equipo desde el mediocentro. Estuvo incisivo en sus pases y dominó la zona ancha a placer.
GarcÃa
El defensa que suele ser de los mejores, estuvo perdido. Se metió un autogol y falló en el marcaje el tercer gol.
Raponi
Fue el estilete ofensivo de su equipo. De sus botas salieron las mejores jugadas, anotó un gol y colaboró en otro.
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