Óscar Ribot | 16/06/2007
(Tras unos segundos de silencio observando los trofeos se arranca). No me puedo quejar porque no muchos jugadores logran tantos títulos importantes. Me siento un privilegiado y soy consciente de que he logrado esto gracias a haber vestido la camiseta del Madrid. Ver estos títulos juntos impresionan, pero me falta uno más... Quiero irme ganando mi cuarta Liga.
Ya estoy empezando a sentir sensaciones encontradas. Por un lado tengo muchas ganas de que llegue el partido de mañana y por otro lado sé que estas 48 horas las tengo que vivir al máximo porque es mi despedida del Real Madrid. Si lo pienso me da mucha tristeza porque son once años aquí y muchas historias vividas, pero ya tendré tiempo de pensar en eso después del partido del Mallorca.
Di Stéfano fue, es y será siempre un grande. Es un orgullo que me coloquen cerca de él porque es un mito de esta institución.
Está claro. Para mí sería un sueño poderme marchar con la Liga porque es cerrar a lo grande la etapa deportiva más importante de mi vida. Si Dios quiere que ganemos al Mallorca y que logremos el campeonato viviré uno de mis títulos más especiales desde que soy jugador del Real Madrid porque hace unos meses nadie daba un duro por este equipo y ahora estamos en disposición de ganar la Liga.
Pues no deberían. Quiero transmitir cautela porque parece que después del empate ante el Zaragoza y el del Espanyol con el Barça mucha gente ya se veía en Cibeles y aún no hemos ganado nada. El otro día lo decía Capello en su periódico: "No se tiene un título hasta que no se gana". Eso es lo que nos repetimos cada día los jugadores en el vestuario. Tenemos claro que ya hemos hecho algo muy importante, que es depender de nosotros para ser campeones en la última jornada, pero ahora hay que rematar la faena. El Mallorca es un buen equipo, con un gran técnico y nos van a poner las cosas difíciles.
No. Lo que hay que hacer es disfrutar y sentirse un privilegiado por poder jugar partidos con esta tensión y trascendencia. El Bernabéu estará lleno y ese ambiente pesa en el rival cuando hay mucho en juego. Sé que el Bernabéu va a ser una olla a presión y que la gente va a estar a muerte con nosotros. Espero que mañana el madridismo viva una fiesta antes, durante y después del partido. Uno ya tiene ganas de vestir la camiseta, besar el escudo y saltar al césped.
Que la gente piense que ya está ganado antes de saltar a jugarlo. Ya no se gana con el escudo y vamos a tener que dejarnos la vida para derrotar al Mallorca. El equipo está muy mentalizado y somos conscientes de que llevamos cuatro años sin ganar un título importante y tenemos que conseguirlo por la historia del club. En el Madrid no puedes estar mucho tiempo sin ganar un título.
Todos sabemos que el Bernabéu va a ser una fiesta mañana, pero no hay que adelantarla. Creo que el ambiente que se va a generar en nuestro estadio va a pesar mucho al Mallorca. Cuando nuestro público empuja, es único. Le necesitamos más que nunca y sabemos que no nos va a fallar.
Un poco sí, pero más de cara al exterior, con aficionados y prensa, que para nosotros. Hemos hecho el mismo trabajo y tenemos la sensación de que llega el gran día y no podemos fallar.
A nosotros no nos preocupa eso. No hay mejor prima que la de llevar el escudo del Madrid. No hay dinero que pueda igualar ese sentimiento.
Que estemos muy concentrados y que no nos dejemos llevar por la euforia que hay en la calle. Ha hablado con nosotros y no quiere que nadie se despiste ni lo más mínimo.
El que diga que no piensa en Cibeles... No queremos pensar en Cibeles, pero estamos ansiosos porque llegue el partido y porque acaben esos 90 minutos con una victoria. Me encantaría llevarme a Turquía el recuerdo de Cibeles rodeada de miles de aficionados celebrando la Liga número 30.
La guardaré. Será una camiseta inolvidable para mí.
A mí me da igual quién marque el gol. ¡Como si lo marca Capello! (Risas). Lo importante es que devolvamos la confianza de toda esa gente que ha creído en nosotros.
Esa es decisión del club, pero a mí me parece un gran entrenador y creo que ha hecho un gran trabajo en este equipo esta temporada.
Yo me siento orgulloso de haber conocido a David porque además de ser una gran futbolista, como persona es un gran tipo. Me da pena que se marche del Real Madrid. Es uno de los jugadores que más clase tienen en el mundo.
Sí, ya dije que el Fenerbahçe me ha he hecho sentirme otra vez importante y que no quería irme del Real Madrid, pero la vida es así. Siento que he formado parte de una época inolvidable en el Real Madrid.
No quiero hablar de esos temas porque ahora tengo toda mi cabeza en el partido de mañana. Tengo los cinco sentidos en el Mallorca. Toda la gente ya sabe lo que ha pasado con mi marcha del Madrid y no hay que decir más. Sólo doy gracias a Dios de poder despedirme de esta institución en el Bernabéu ante mi público.
Tanto las críticas como los elogios se exageran demasiado en el mundo del fútbol. Cuando mucha gente decía que este Madrid no iba a ningún lado, los jugadores y el cuerpo técnico confiábamos en nosotros y como mínimo hemos llegado a depender de nosotros en la última jornada. Este vestuario nunca ha dejado de creer en él.
No, ni pisar el césped del Bernabéu. Todo es superstición, pero no quiero cometer ningún error... (risas).
¿Dije que iba a ser difícil que llorara, verdad? Pues a lo mejor en ese momento sí se me escapa una lágrima. (Risas).
¿Qué?
Gracias amigo.
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