J. A. Espina | 03/02/2007
Sí, y es normal. No todo el mundo conoce la historia del Betis, un club que ha tenido jugadores o entrenadores vascos siempre, exceptuando siete años de nuestra vida en la Liga. Y seis fueron los vascos que nos llevaron a ser campeones en 1935...
Para nada. Este no es un centenario egocéntrico, como ha pasado con otros. Lo nuestro es difundir beticismo, un sentimiento universal que trasciende a la ciudad de Sevilla. En este momento en el que hay tantísima confrontación, donde mucha gente está crispada por asuntos como el del País Vasco, el Betis quiere ser un símbolo de unión y concordia. Aquel fútbol ha sido muy importante para nosotros, y se merece al menos este pequeño agradecimiento.
¿De qué, si no? Celebrar los 100 años es una excusa perfecta para dar las gracias a todos los que han hecho algo por el Betis: principalmente la afición, pero también los jugadores, los técnicos y los presidentes que salvaron alguna vez al equipo, como Lopera.
Será difícil, pero lo intentaremos. El Betis es un club queridísimo por su historia. Una entidad que nació porque el otro equipo de la ciudad no dejaba jugar a los obreros de la Fábrica de Pirotecnia. Frente a un equipo burgués apareció otro del pueblo. Esa historia ha trascendido fronteras, y es difícil abarcar el mundo entero.
Pues sí. En marzo, una gran bandera del centenario partirá desde Sanlúcar de Barrameda hasta Sevilla para ser colocada en la rotonda Olímpica. La bandera atravesará el río que nos da nombre, el Guadalquivir, el Betis para los romanos. El otro día me decía un poeta trianero que quizá el primer socio del Betis fuera el Emperador Trajano.
Al final de julio celebramos el 'Encuentro Mundial de Clubes Verdiblancos'. El Celtic de Glasgow, por ejemplo, va a montar un stand y esperemos que estén todos los equipos que tienen nuestros colores. Habrá un partido de fútbol y mucho más.
Pues gastronomía bética, música bética, un periódico bético llamado El Siglo Verde y una genialidad: las cosas sólo se podrán pagar con una moneda propia, el Eurobetis.
Ha tenido mucho éxito, sí. Pero es que Rafa Serna (su compositor) es un gran poeta y un excelente cantante. Aunque lo que más atrae del himno es lo bien que refleja la esencia del Betis. No habla de fútbol, sino de maneras de vivir: "Mucho más que un sentimiento, que un escudo, una bandera...".
Así, así suena. Lo que trasciende del Betis es su afición. Al contrario de lo que ocurre con otros clubes, el ser bético significa muchas más cosas que ir al fútbol. El balón es un complemento fundamental, pero el beticismo implica también una forma de ver la vida, de mirar al mundo.
O más. Hace poco le planteaba a un antropólogo amigo mío la creación de una cátedra de beticismo. Porque si el Betis no existiera habría que inventarlo.
A nosotros nadie nos ha puesto una demanda por plagio. El himno de Rafa Serna es autóctono en todo: ritmo, música y letra. Todo eso me parecen polémicas con una intención comercial: que se pase por alto el éxito de nuestro himno y nuestro centenario.
A mí me parece perfecto que alguien que ha sido bético se pase a sevillista. Yo no lo haría, pero... Los documentos están ahí. Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.
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NOTICIA: Homenaje a los vascos del Betis
IMAGEN: "En tiempos de crispación el Betis es todo un símbolo de concordia"
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