Ver su archivo 'El loco' Gatti | 03/10/2006
Dicen en mi país que yo planté a mi selección, Argentina, antes del Mundial del 78 por cagazo. Otros dicen que porque me vestí de manifestante y renuncié a la albiceleste para no defender a un equipo tutelado por la dictadura de Videla. Pero la realidad es que una lesión en la rodilla, una rotura de menisco, me dejó medio KO y deprimido. De hecho, todavía hoy ando medio inválido por su culpa. Además, tengo que reconocer que nunca me volvió loco jugar con la selección. Estuve en Boca y en River, que es lo que calienta de verdad, y la selección nunca me motivó.
Hasta que llegó Menotti, jugar para Argentina era ponerse frente a un pelotón de fusilamiento. Éramos como España: mucho chau-chau pero no ganábamos nada. Eso sí, la Prensa nos linchaba cuando perdíamos. Así que para que me criticaran ya tenía a mi mujer en casa y dejé el circo. Y eso que la presión popular pedía mi vuelta. Por aquel entonces, yo era el único jugador de Boca que iba a la selección, y mi renuncia dejó a los bosteros sin representación: eso significaba el 51 por ciento del país encabronado, con perdón. Mi depresión y mi cojera fueron decisivas para que no jugara el Mundial. Y con una pierna yo era mejor que La Volpe y Baley, mis rivales. Tras mi renuncia el Flaco llamó a Fillol, el mejor portero de la historia bajo palos.
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