Domingo, 06 de Julio de 2008
R. González | 04/05/2008
También me llamaban el Mexicano Volador. Llegaba al aro con el codo y sólo mido 1,88 m. Con más preparación y entrenamiento me hubiera podido sentar en él (dice entre risas). A la NBA no fui porque no quise. Un ex compañero me llamó dos años seguidos para que me marchara. Sin embargo, estaba muy a gusto en Italia, en el Varese, donde en seis temporadas (1968-74) jugué cinco finales de la Copa de Europa y gané tres.
Sí, recuerdo en una eliminatoria que le metimos al Madrid una gran paliza. En mis años en Varese Ferrándiz sólo sumó un título europeo, aunque de haber aceptado una gran oferta del Barcelona, tres o cuatro veces superior a mi contrato en el Varese, quizá lo hubiera pasado peor (vuelve a sonreír). Respiró tranquilo. Me quedé en Italia y no me arrepiento.
Formamos uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto europeo y hacía quince años que no les veía. Ha sido muy emocionante.
Era un equipo muy combativo, muy duro. Yo, por ejemplo, además de destacar por mi tiro saltando hacia atrás, atrapaba más de siete rebotes. Pero por encima de todos Meneghin fue un ejemplo. Mantuvimos bonitos duelos con el Madrid. Recuerdo emparejarme con Brabender, un jugador más duro de lo que aparentaba.
Sí, pero sólo a chicos jóvenes. Hace ya unos años dirigí a Horacio Llamas, que luego fue el primer mexicano en la NBA.
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