R. González | 03/05/2008
Entre una y otra semifinal, la Euroliga homenajeó a los 50 mejores (35 jugadores, 10 entrenadores y 5 árbitros) en medio siglo de Copas de Europa. Desde aquella primera final de 1958 hasta ahora han pasado muchas estrellas por la máxima competición continental, pero nunca antes los más grandes se habían reunido en una misma cancha. Ayer lo hicieron bajo el techo del Palacio de Deportes en una tarde histórica. No faltó casi nadie, alguna ausencia obligada y los que se marcharon para siempre. Pero ahí estaba la hija de Cosic, la madre de Petrovic o el hijo de Delibasic para recibir honores y el cariño de los aficionados.
Las leyendas del Maccabi (Berkowitz...) se llevaron los mayores aplausos porque había mayoría de aficionados israelíes. También enorme reconocimiento para Sabonis y Bodiroga. A Maljkovic se le vio con los suyos, Radja y Kukoc; el gran Varese de Raga, Morse, Ossola y Meneghin se juntaba tres décadas después de sus éxitos y Pedro Ferrándiz contaba orgulloso hasta media docena de premiados que crecieron a sus órdenes. Muy grandes.
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