González Linares | 07/07/2008
El Caisse d'Épargne tuvo que trabajar ayer bastante más de lo que pensaba. El problema fue que en los últimos kilómetros de la etapa había un puertecito y la recta de meta estaba en un repecho, pequeño, pero unido a la cota, suficiente para que los equipos de los velocistas se inhibieran de trabajar para anular la fuga al no tener muchas garantías de que sus hombres rápidos pudieran culminar en un final como éste. Los compañeros de Valverde tuvieron que mantener el ritmo del pelotón para que los escapados no tomaran ventaja y al final sí, hubo equipos, especialmente el Française des Jeux, que le echaron una mano. Además, está claro que el Lotto y el Rabobank apuestan claramente por Evans y Menchov y no por McEwen y Freire.
Pero se cumplió el objetivo. Valverde sigue con el maillot amarillo y es muy interesante de cara a la contrarreloj de mañana. Si Alejandro se mantiene hoy de líder, saldría el último en la crono conociendo que han hecho sus rivales antes de llegar a cada punto y eso le ayudaría a regular más sus esfuerzos, a saber si tiene que apretar o regular. Y yo creo que lo va a conseguir, porque la etapa de hoy es totalmente llana, habrá escapadas, pero en esta ocasión sí le echarán una mano los equipos de los sprinters. En el diseño de este Tour no hay muchas oportunidades para los velocistas puros, la de hoy es la primera y no la pueden dejar escapar. Es curioso lo valioso que está resultando ser el segundo de ventaja que sacó Balaverde. Como no hay bonificaciones, le permite seguir de líder.
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