Chema Bermejo | 24/07/2008
Todo el mundo habla de Carlos Sastre como el escalador abulense. Pero nuestro protagonista nació en Madrid (22 de abril de 1975), en la Clínica de la Paz, y vivió en Leganés hasta que tuvo 18 años. Sus padres, Víctor Sastre y Teresa Candil, eso sí, son de El Barraco (Ávila). Allí se iban todos los fines de semana con sus tres hijos (Eduardo, Miguel Ángel y Carlos), que practicaban el ciclismo en la Escuela de Ciclismo Ángel Arroyo, que el propio Víctor fundó en 1983 tras el éxito de aquel legendario ciclista abulense, que quedó segundo en el Tour de ese año. Además de a sus hijos, Víctor enseñó a ser ciclistas a Chava Jiménez, Mancebo, Lastras, Navas, Curro García, Sanromán...
Carlos no corrige a nadie cuando le llaman abulense, ni tampoco oculta que nació en Madrid. Tiene el corazón dividido y no sabe bien si es abulense de Leganés o madrileño de El Barraco. Aunque parece que le tira más Ávila, allí se formó como ciclista y allí, en la capital, se ha instalado con su mujer, Piedad (hermana del malogrado Chava Jiménez) y sus hijos Claudia (6 años) y Yeray (4).
A Claudia le quitó el chupete antes de irse al Tour 2003, el mismo con el que entró en la boca cuando ganó en Plateau de Bonascre. Yeray le ve por la tele y lo único que le pide es que no se caiga.
Sastre empezó a montar en bici a los ocho años. Los fines de semana en la Escuela de El Barraco y, como no le bastaba, los días laborables se apuntó a Ciclos La Meta para practicar en el polígono industrial de Leganés, donde por las tardes cerraban una calle para que se entrenaran los chavales.
Pero antes, con tres años, ya empezó practicando judo y gimnasia en la Ciudad de los Muchachos, en Leganés. La gimnasia deportiva la practicó hasta los doce años y "se le daban bien todos los aparatos: suelo, anillas, salto, caballo con arcos...", asegura su padre. "Y también era muy rápido corriendo. Con ocho años ganaba a los de diez en carreras de 60 metros. Los de la Escuela de Orcasitas quisieron meterle en el equipo, pero él no quiso".
No fueron los únicos que quisieron fichar a este fenómeno polideportivo. También quisieron que entrara en el equipo de natación de Zarzaquemada (Leganés), deporte que practicó entre los doce y los quince años. Y cómo no, también jugó al fútbol, de delantero o de portero, siempre cerca del gol.
"Pero siempre tuvo muy claro que quería ser ciclista", cuenta Víctor. "Así como Miguel Ángel un día, después de hacer una gran carrera como amateur, me dijo que lo dejaba. Carlos nunca se quejó, ni de caídas, ni de lesiones, ni de derrotas amargas. Sólo una vez, al volver del Tour 2004, vino asustado de lo que vio. Estuvo un mes sin coger la bici. Pero enseguida se ilusionó con la Vuelta a España".
Casado con Piedad Jiménez, hermana de Chava, "Carlos lo ha pasado muy mal, tanto antes como después de que muriera su cuñado", cuenta Víctor Sastre, su padre. "No sé cómo ha podido superar tantos inconvenientes que le afectaron muy profundamente. Me maravilla cómo ha tenido tanta entereza para poder seguir adelante".
"Bien se merecía Carlos este premio. Ha sufrido mucho en el ciclismo porque siempre se ha dado mucho a los demás", dice Teresa Candil, su madre. Sastre se fue del Banesto amateur harto de trabajar para Mancebo y Chava Jiménez. Se hizo profesional con la ONCE donde curró para Jalabert y Zülle. Y luego en el CSC era gregario de Ivan Basso.
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