Historia
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uruguayItalia 2
uruguayChecoslovaquia 1

Italia: Combi, Rosetta, Allemandi, Pizziolo, Monti, Bertolini, Guaita, Meazza, Schiavio, Ferrari y Orsi. Seleccionador: Vitorio Pozzo.

Checoslovaquia: Planicka, Zenisek, Ctyroky, Kostalek, Cambal, Krcil, Junek, Svoboda, Sobotka, Nejedly y Puc. Seleccionador: Karel Petru.

Goles: 0-1: Puc (76'); 1-1: Orsi (81'); 2-1: Schiavio (95')

Árbitro: Ivan Eklind (Suecia). Roma, 10 de junio (50.000)

1934 - Italia

Ganar o morir, la Italia de Mussolini

La política entró de lleno en el mundo del fútbol con este Mundial, convertido en una obsesión para Benito Mussolini, que hizo todo lo posible para que a Italia le concedieran la organización del torneo y terminara levantando la Copa Jules Rimet.

Dieciséis selecciones, incluida Italia, debieron ganarse la presencia en el Mundial en una fase eliminatoria. Ha sido la única vez en toda la historia de los Mundiales en la que el país organizador tuvo que disputar la clasificación. Uruguay no defendió el título conquistado cuatro años antes porque decidió no participar como respuesta a la negativa italiana de acudir a Uruguay en 1930. Otra versión apunta a que los dirigentes uruguayos no permitieron que su selección viajara a Italia para mostrar su rechazo al régimen fascista de Mussolini y debido a la utilización política que se iba a hacer del torneo.

España presentó un combinado muy potente, que tenía todo para luchar por el título. Pero en su camino se cruzaron Italia y los árbitros para echarle del Mundial. En el partido que les enfrentó en cuartos de final Regueiro adelantó a España y Ferrari empató para Italia al aprovechar una falta de Schavio al portero Zamora que no quiso ver el belga Baert. La FIFA dispuso que se jugara un encuentro de desempate, al que España se presentó sin siete titulares e Italia sin cuatro. Giuseppe Meazza marcó el único tanto del choque. El árbitro suizo Mercet dio validez al gol pese a una falta que sufrió el guardameta español Nogués. Mercet completó sus ayudas a Italia al anular dos goles válidos a Regueiro y Quincoces. Su actuación fue tan escandalosa que la propia Federación Suiza descalificó a perpetuidad a Mercet, expulsado después, junto a Baert, por la FIFA.

Superada Austria en semifinales, Italia hizo realidad el sueño de Mussolini al vencer en la final por 2-1 a Checoslovaquia, que contaba con el goleador del torneo, Nejedly. Pero, sin duda, el futbolista más peculiar de todo el torneo fue el suizo Abeggleen III, que jugaba con gafas.

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