
Cuando el ‘MVP’ de la liga y capitán del equipo Willis Reed se rompió un músculo en el quinto partido de las finales de 1970 se abrieron las puertas del cielo para los Lakers. Jerry West y Wilt Chamberlain lideraron a Los Angeles a la victoria en la noche del sexto partido gracias a la ausencia del capitán de los Knicks.
En el séptimo partido, en el Madison Square Garden, el público vio esperanzado a los héroes de la ciudad en el calentamiento sin su querido líder. Pero algo increíble ocurrió cuando todo parecía apuntar a que el trofeo se iría de viaje a L.A. Desde el oscuro túnel de vestuarios surgió Reed, cojeando con su pierna lesionada. El capitán de los Knicks formaría parte de los titulares. Reed anotó los cuatro primeros puntos del partido y ayudó a equilibrar los 21 puntos de Chamberlain con los 27 minutos del baloncesto más valiente que han visto los Knicks en un partido del campeonato.
Reed faltaría los dos años siguientes por lesiones, pero volvió para ayudar a los Knicks a conseguir otro título en 1973. Promedió 18,7 puntos y 12,9 rebotes por partido en sus 650 partidos en la NBA. Además, formó parte del ‘Partido de las Estrellas’ en siete ocasiones.
Se retiró en 1974, tras una carrera profesional acortada por las lesiones, pero su legendario valor y dedicación le proporcionaron un lugar de honor en el ‘Salón de la Fama’ del baloncesto.