Alemania Federal defendía el título y parecía encaminada a revalidarlo. Campeona mundial, con un equipo excelente, sólo se vio derrotada en los penaltis de la final del Pequeño Maracaná de Belgrado ante una selección checoslovaca que fue de menos a más en un torneo que contó con ocho grupos en su fase previa.
Checoslovaquia, Gales, Yugoslavia, España, Holanda, la URSS, Bélgica y Alemania Federal superaron la criba y, en cuartos, a los españoles les tocó el peor rival, los germanos. 1-1 en el Vicente Calderón y 2-0 en la vuelta para quedar eliminados. Junto a los alemanes pasaron a la fase final de Yugoslavia (Zagreb y Belgrado), Checoslovaquia, la Holanda de Cruyff y los anfiriones, derrotados por Alemania Federal 4-2 en la prórroga. El otro duelo, entre checos y holandeses, también necesitó de tiempo extra (3-1).
En la final, una irresistible Checoslovaquia se adelantó con un 2-0 que parecía sentenciar a los alemanes. Pero la máxima de que al fútbol juegan once contra once y siempre gana Alemania casi se hace realidad con la remontada germana. En la tanda de penaltis, los checos completaron de manera impecable la serie, con el último lanzado por Panenka en un estilo más brasileño que centroeuropeo: tocó el balón suave, por el centro, a media altura, y casi llega el jugador a la vez que el balón a la portería. Creó escuela, vamos. El fallo de Uli Höeness dejó la final vista para la sentencia checa, toda una sorpresa.