Marco Ruiz | 01/05/2007
Tranquilo, muy tranquilo... Llegamos de Bilbao muy tarde, como a las 2:30 de la madrugada. Hoy (por ayer) ha sido un día para levantarse tarde, disfrutar de la familia y hacer alguna que otra compra (su mujer y el pequeño Heitor esperan al jugador en el coche, aparcado cerca de Cibeles, mientras atiende a AS. Después de hacer el reportaje irán a un centro comercial de la capital).
La verdad es que sí. La he visto muchas veces desde el coche, cuando he pasado por el centro, y en algunos reportajes de televisión en los que el Madrid celebraba algún título... ¿aquí nos subimos?
Bueno, pues este año seguro que venimos aquí en junio.
No fue tan fácil en realidad. Fuimos capaces de jugar bien y tener tranquilidad para finalizar en gol las jugadas de ataque. Tenemos al equipo muy fuerte para lo que queda de Liga. Cada vez estamos mejor.
Sabía que tenía una oportunidad de jugar unos 20 minutos y por eso estaba preparado. Pero sí, fue una sorpresa. Cuando el partido terminó Capello me dijo que hice un gran trabajo para el equipo.
Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, el momento de la lesión, el de la recuperación. Puede que este sea el momento de agradecer a los doctores y a los fisioterapeutas su trabajo.
Simplemente, no tenía en la cabeza que pudiera pasar algo malo. Fue después, hablando con mi padre por teléfono, cuando él me hizo ver que había hecho algunos movimientos y algunas jugadas en las que parecía que la rodilla se iba a romper otra vez. Yo, la verdad, con la tensión del partido, ni me di cuenta.
Para mí el partido de Bilbao era muy importante porque quería demostrar que puedo ser un jugador importante para el Real Madrid en el futuro. Si a veces subo mucho no es porque intente brillar en lo personal, sino porque estoy acostumbrado a eso desde que empecé a jugar en Brasil. Y en esto tengo que dar las gracias a Beckahm. Antes del partido me dijo: "Tú sube las veces que quieras, que yo te cubro".
No me dijo nada en especial. Simplemente, que jugase como sé hacerlo.
Porque tenemos el mismo objetivo: ganar y ayudar al Madrid. Por eso las jugadas salen con mucha naturalidad. Los dos sabíamos que íbamos a tener dificultad para aguantar los 90 minutos y que teníamos que ayudarnos. Y así lo hicimos.
Sí, y luego al final David me reconoció: "Si esto dura cinco minutos más, me caigo al suelo.
No, no lo era. Después de la falta que David lanzó para el gol de Sergio, yo hablé con él y le dije: "Tírame la próxima al segundo palo, que yo soy pequeño y todos se preocupan por Sergio y Cannavaro. Y así sucedió, la pena es que no acerté a golpear bien.
Nada extraño. Vi que un mechero pegó en el poste y cayó al suelo y lo recogí para que el árbitro tomase medidas. San Mamés es un campo muy duro, el público está encima y es normal que animen, pero no que tiren cosas. Los jugadores del Athletic se enfadaron sin razón, pero fue por los nervios de ir perdiendo. Luego todo quedó arreglado.
No, no No nos los pasaron. Sólo tenemos que pensar en ganar nuestro partido para no tener presión. La mayoría de los jugadores no sabían los resultados.
Todos les tenemos muchas ganas al Sevilla. Es el partido clave y es obligado ganarlo para poder ganar la Liga. Bueno, en realidad el objetivo es ganarlo todo.
No quiero que la gente centre el partido en ese duelo o en el de Van Nistelrooy y Kanouté. El duelo no es entre Alves y Cicinho, sino entre el Sevilla y el Madrid. Ni siquiera se si tendré la oportunidad de ser otra vez titular. Alves es un gran jugador y no tengo problema ninguno con las noticias de que podía llegar al Madrid.
Hay que ganar todos los partidos. Estamos en una fase muy buena y hay que aprovecharlo. La clave de la remontada es la unidad. Mire, todos los reservas entran, aunque sea para 10 minutos como Guti en Bilbao, y lo dan todo. Seguro que el Barcelona y el Sevilla se dejan algún punto por el camino.
Yo viví situaciones parecidas a esta en el Sao Paulo, donde ganamos la última Liga viniendo desde atrás y además luego ganamos la Intercontinental frente al Liverpool cuando nadie daba un duro por nosotros. Lo logramos con humildad. Tenemos que luchar hasta el final para que si pasa lo malo, que sería no ganar el título, todos, afición y directivos, estén contentos con nosotros porque luchamos hasta el final.
Mire, tenemos mucha confianza en nuestro trabajo a pesar de que había gente que insistía en que el grupo se peleaba y cosas así. Estamos luchando contra muchas personas que no creían en el trabajo de Capello, y en realidad ha hecho un equipo muy competitivo.
Fabio ha demostrado que es una gran persona y un gran entrenador. No creo que haga falta un cambio de entrenador al final de la temporada.
Si tengo la suerte de ser titular ante el Sevilla en el Bernabéu pienso sacar a mi hijo en los brazos para que se haga la foto con el equipo.
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