Juan P. Montaner | 30/08/2008
El Real Zaragoza inicia esta tarde la temporada que debe ser la del regreso a Primera. No le queda otra opción a un equipo creado para el éxito en pleno desastre, de nuevo el equipo bonito al que todos nombran y admiran. Esa aparente euforia colectiva, ese tremendo favoritismo no debe sin embargo descentrar a la escuadra que comanda Marcelino de su simple pero tremendamente exigente objetivo.
Se estrena el Zaragoza ante una incógnita llamada Levante. Su tremenda crisis económica, su renovada plantilla y lo impredecible de su trayectoria no deberían dejan lugar a las confianzas. Al fin y al cabo es otro recién descendido con la intención de culminar el año con gloria, con lo que las fuerzas, salvando las distancias, parecen equilibradas. Una victoria elevaría el optimismo, todo lo que no sea cazar los tres primeros puntos del curso invitaría a la desconfianza.
Tres nuevos. No por nada, sino porque un equipo aún pendiente de armar como es el Zaragoza no puede echar a andar pensando que el mañana será mejor. El fútbol, sobre todo en la Liga Adelante, es presente y sobre él se debe mantener el equilibrio. Marcelino tiene muy claro el equipo que buscará el estreno perfecto. Entre los once elegidos sorprende la presencia de Adriá, un joven con muy buenas maneras que en apenas dos semanas ha convencido al preparador asturiano. Ocupará el interior izquierdo, Coentrao un asiento del banco.
Sólo tres caras nuevas aparecen en el once. Pignol, a la diestra de Ayala, Sergio y Paredes. Hidalgo, junto a Luccin en la creación. Arizmendi, en el flanco opuesto que Adriá. En punta Marcelino prepara dinamita: Oliveira y Ewerthon. Dos balas de plata para dejar en el camino al primer cadáver.
El Real Zaragoza regresará esta tarde a la categoría de plata del fútbol español cinco años, dos meses y dos días después de su último partido en Segunda División. Lo hará en el Ciudad de Valencia ante un Levante que aspira a ser uno de los gallos del corral. Un estreno no demasiado asequible para un Zaragoza que disputó su último encuentro en esta categoría el 28 de junio de 2003. Ese día, el de la feliz despedida a un año de grandes sufrimientos y sinsabores, el conjunto que dirigía Paco Flores recibió en La Romareda a la Unión Deportiva Salamanca. Con el ascenso ya asegurado, la escuadra aragonesa cedió un resultado final de 1-3 que poco importaba ya. El reto del ascenso a Primera a la primera ya era una realidad. Un reto que el equipo que ahora dirige Marcelino quiere lograr de nuevo.
El efecto Hidalgo Llega con la vitola de líder en el medio y será una baza importante del en el centro del campo junto a Peter Luccin.
Rival a medias La pretemporada del Levante empezó con retraso y un equipo prácticamente nuevo. Dos detalles que pueden pasarle factura.
Dúo Ewer-Oli La velocidad del Ewerthon y la calidad de Oliveira pueden ser vitales para un Zaragoza que apostará por los balones en largo.
Geijo El segundo máximo goleador del Levante el año pasado finalmente se queda y será la referencia arriba.
Oliveira El brasileño está llamado a ser uno de los pilares del Zaragoza en Segunda. Hoy intentará demostrarlo.
Manu, tercer portero, ha sido el único descarte. Ballestero y Molinero, fichados ayer, tampoco están.
Diogo, Cuartero y Gabi están lesionados. Milito, García, Pulido y Caffa no viajan. Adriá es la novedad.
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