Javier Bragado | 05/12/2007
El Sevilla de Manolo Jiménez se encuentra en una situación complicada en la Liga, donde apenas ha conseguido recuperar su ritmo de victorias que le llevaron en la pasada temporada a los primeros puestos. Con las bajas de tres delanteros y de cinco defensas, el conjunto hispalense se ha encontrado con un Osasuna rocoso y sin cesiones al juego de toque y pase que disponen los sevillistas.
Las numerosas bajas en la zaga han llevado los nervios en numerosas situaciones a Fazio y Crespo cuando arribaban los centrocampistas rojillos. Así, el primer gol llegaba con un centro desde la banda derecha de Juanfran que ningún defensa visitante se atrevía a despejar y Plasil aprovechaba para anticipar a un Palop refugiado en su portería.
El checo anotaba por segunda jornada consecutiva y permitía a los locales tranquilizarse ante la falta de ocasiones de los primeros veinte minutos. Con la confianza, adelantaron líneas y en uno de sus ataques Poulsen zancadilleaba a Juanfran dentro del área. Sin embargo, Palop adivinaba el lanzamiento de penalti de Puñal y su ágil despeje evitaba a los locales sentenciar el partido.
Coincidiendo con la entrada de Jesús Navas en sustitución de Adriano los dos conjuntos tensaron el partido y se dispusieron a anotar en una serie de jugadas y ocasiones para ambos que se solventaron sin goles ante el escaso acierto de los delanteros y las acciones sobrias de Ricardo y Palop.
Duda, el más acertado
Tras el descanso, Duda entró al campo en sustitución de De Mul y el portugués sirvió el gol del empate a Jesús Navas en la primera jugada con oportunidad para lucir su pierna izqueirda. El tanto no cambiaba la situación en un partido que por momentos se volvía vertiginoso. Ninguno de los centrocampistas conseguía controlar el balón y las jugadas desde las bandas se sucedían con endiablada rapidez en una transición sin freno desde una portería a otra.
Entre los sobresaltos del partido destacaba Mosquera capitaneando la zaga visitante para fortalecerla ante las arremetidas de Dady. Precisamente fue el africano el primero que estuvo en romper el empate con un fortísimo disparo de falta que se estrelló en el larguero y botó en la línea sin que llegara a traspasarla.
Hasta el final, las ocasiones se sucedieron por uno y otro bando (10 remates para Osasuna y 15 para el Sevilla) hasta que Duda demostró su excelente calidad a la hora de lanzar faltas cuando, en el tiempo de descuento, estrelló su disparo en el larguero. A pesar del gran esfuerzo de los dos conjuntos en el Reyno de Navarra ninguno se ha llevado la victoria en un encuentro que se pudo desnivelar a favor de cualquiera de haber acertado más sus rematadores.
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