Artículos de Tomás Guasch Tomás Guasch | 28/02/2008
Lo peligroso de este fotón de AS que dio ya la vuelta al mundo es que la gente puede confundirse: aquí, el que manda es el Barça. El gesto merengue de Villar es anecdótico; podría ponerse perfectamente la camiseta del primer rival de España en la Eurocopa y no sentiría frío ni calor: él es así de simple. Lo importante es lo otro, que el fotón no confunda a la gente: aquí el que manda es el Barça. Hasta el año pasado, descarao. A partir de la llegada de Ramón Calderón al Madrid no es que le perjudiquen, es que al Madrid le asaltan menos. La mano de Juanfran y lo que vino después es lo escandaloso, no el fotón, producto de una noche loca y de los vapores del Rioja, imagino. Lo tremendo es que no hubo penalti en La Romareda, pero sí tarjeta para el lateral zaragocista por darle a la pelota con la mano (?) pero no la hubo para Zambrotta en el penalti que supuso el momentáneo empate del Levante en el Camp Nou cuando su manotazo fue catedralicio. Ni la vio Milito, y hubiese sido la quinta y su stop al Manzanares, por un clamoroso derribo por detrás a Riga: habrá más... Que el que manda, manda sin necesidad de ponerse una camiseta.
En el fotón aparece también el fascinante Calderón. Si yo fuese presidente del Madrid no dormiría de puro insomnio, pero él está tan tranquilo, repartiendo camisetas y haciéndose fotos históricas. ¡Es el colmo de la felicidad! El único que pone cara de póker es Enrique Cerezo, pero hay que entenderle: cumplía años, muchas felicidades presidente, y le montaron una fiesta lo que se dice sorpresa: ¡su próximo aniversario lo celebrará en las Bahamas como cerca! Con lo que aguanta en su club, permítasele esa cana al aire. Las noches de Madrid son únicas, sí.
Imprimir
Enviar
Estadísticas
¿te interesa?

Todo sobre la 31ª Liga ganada por el Real Madrid
La Comunidad charla de las canteras de los equipos punteros
