| 10/04/2007
Juzgar y condenar al Barça por la imagen que ofreció en Zaragoza es muy sencillo. Lo difícil es arreglarlo. ¿Desmotivados? Yo no estoy de acuerdo. ¿No se lo tomaron en serio? Tampoco es el caso. Calendario en mano, el de La Romareda era el partido más serio, más comprometido, de los diez -ahora nueve- que quedan de Liga. (...) Más allá del sistema o sistemas utilizados, lo que les perdió fue otra cosa: la costosa adaptación a un calendario con sólo un partido a la semana.
Aunque pueda parecer un contrasentido, hay equipos acostumbrados a jugar dos partidos a la semana. Con lo que ello implica. Más viajes, más entrenamientos de recuperación, pocos entrenos intensos, menos días festivos... Una rutina con la que uno aprende a convivir y que mantiene alerta tu ritmo de competición. Así es como mejor se mueve el Barça y así es como peor se mueven otros. El Valencia, por ejemplo, se volvió a dejar puntos (San Mamés, 1-0) en su partido de Liga a caballo entre los dos que tiene de Champions. Vivo no en dos, sino en tres competiciones, el Sevilla también ha dejado escapar muchas oportunidades (...).
En cuanto al Real Madrid, éstos son un caso aparte. No responden a un guión ni a lógica alguna. Ni están mejor ni peor por jugar sólo la Liga, ni han estado mejor o peor por el hecho de compaginar otras competiciones. Es más, diría que son los únicos que están en su línea. Mal, sumando lo justo y tan vivos en la Liga como cualquier otro. Suerte de aquel gol de Messi. O de los tres goles. Sin él, sin ellos, vete a saber si el Madrid no sería ahora líder por delante de todos. Increíble.
Cuántas veces hemos dicho esta temporada que tal y tal derrota serviría para espabilar al equipo. Entre ausencias y presencias ausentes, el Barça nunca ha cogido una velocidad de crucero. Ahora es distinto. (...) Los jugadores del Barça se mueven en un día a día que les resulta extraño. La Champions la ven por la tele, la Copa les queda demasiado lejos en el calendario y los partidos de Liga quedan demasiado espaciados. (...) Ahora, a ver qué rápido aprenden. Lo más difícil en esta vida es asumir los cambios. El éxito o el fracaso va en función de lo rápido que te adaptes a ellos. Y el margen de maniobra se estrecha.
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