Javier Bragado | 29/09/2007
Es el Levante el colista de la Primera División con un único punto en seis jornadas y no es por casualidad. Se trata de un equipo sin recursos, en el que la única estrategia consiste en enviar balones aéreos a Riga y Rigano con el fin de cazar alguna ocasión de gol. Si la opción no surge efecto -escenario habitual pues han marcado tres goles en seis partidos- sus jugadores se atascan y mantienen la posesión del balón durante mucho tiempo desplazándose por el campo ante la inexistencia de desmarques y con escasa calidad.
Además, el Barça no ha tenido que forzar mucho para encontrar el camino del gol ante una defensa endeble y poco cerrada. Rijkaard ha planteado un partido con Henry en la banda izquierda, Messi en la derecha e Iniesta en la media punta para superar a los de Abel Resino. Messi ha vuelto locos a sus marcadores hasta el punto de que han llegado a emplearse de manera ruda y violenta ante las virguerías del menudo argentino mientras Henry aprovechaba los grandes huecos que dejaba Descarga en sus subidas por la derecha y que Álvaro no acertaba a cerrar.
El primer gol ha llegado en el lanzamiento de un saque de esquina mal despejado por el portero local que ha caído hasta en tres ocasiones en los pies de los culés ante la actitud contemplativa de los levantinistas. Y tanto fue el cántaro a la fuente que Henry acertó a marcar su primer gol en Liga para abrir el marcador tras el rechace de Starteri. Los de Rijkaard apenas habían tenido que esforzarse y ya disfrutaban de un gol a favor en el minuto 17.
Cuando llega Messi la luz se enciende
Entonces apareció Messi para reprender a la apática defensa valenciana con sus gambetas y correteos por el irregular césped del Ciutat de Valencia. El argentino arrastraba a todos los zagueros rivales y así pudo servir en bandeja el segundo gol a Henry para que el francés mostrara la estela que habituaba a exhibir en el Arsenal. Dos tantos y el encuentro casi sentenciado en los primeros 45 minutos
Tras el descanso, la mejor noticia para el Barcelona ha sido la vuelta de Carlos Puyol a los terrenos de juego para sustituir a un Gaby Milito que había estado excelente en la defensa ante los tímidos ataques de Juanma y en ataque para sacar el balón con gran calidad.
Rijkaard ha rotado a sus delanteros para evitar que su equipo se adormilara y con su goteo habitual de juego y certeras triangulaciones ha vuelto a encontrar el gol. Primero Henry aprovechaba un nuevo regalo para anotar su tercer tanto y luego Messi dejaba su broche antes de marcharse al banquillo con su quinto gol en el campeonato y el partido cerrado. No hubo más historia que el tanto del Levante gracias un penalty cometido por Puyol sobre Gueijo que transformó Viqueira y la lesión de Touré Yaya. En definitiva, el Barça apenas ha encontrado obstáculos para ganar su partido y afrontará el encuentro de Liga de Campeones ante el Stuttgart con el placer de una goleada y ser líder provisional del campeonato.
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