Miguel Á. Vara | 17/04/2008
De pie. Aterrizó el paracaidista del Getafe y cayó de bruces sobre el césped. Surcó el cielo el del Valencia y se posó de pie en medio del estrépito de la grada che. Primera señal de que la Copa se venía para Valencia. Después llovió sobre el Calderón, normal, era el cielo de Madrid lamentando la fortuna de los suyos. Esta Copa se llamaba séptima de antemano y al Valencia le cae como llovida del cielo para endulzar un año penoso del que nadie se acordó ayer. No era noche de lamentaciones, salvo para el paracaidista azulón, claro.
Tiqui-traca. Se hablaba hasta la saciedad del tiqui-taca getafense, pero lo que se vio fue la versión valenciana, el Tiqui-traca digámosle. Aún olía la pólvora de los petardos explotados por los ches en los prolegómenos cuando llegó el 1-0. Triangulación, asociación de talento y gol con dos autores, pero once responsables. Qué digo once, 22.011 en todo caso porque el fondo norte arrasó antes, durante y después de la final, tracas incluidas.
Trasvase. La marea azul quedó en nada, le alcanzó para ser un digno rival y morir sin fuerza en la orilla del Calderón. El valencianismo, pese al largo trasvase Mediterráneo-capital, hizo valer su supremacía, su historia y su experiencia en finales. ¿Les suena? Claro, eso mismo fue lo que por mimetismo se trasladó al campo. En el fútbol hay galones y, si hubo marea, fue naranja. La Copa es para ellos, para mi colega Fran, de la Penya L'Empastre de Cullera, para los ches de Torrefiel, para Manu para los que con un par no se dejaron llevar por la ola de pesimismo, cogieron sus bártulos y se plantaron en Madrid. Se lo merecían por todo: por ir, por morir por sus colores y por insuflar ánimo a los suyos cuando el Geta apretaba. Ahí estuvieron enormes y convirtieron el fondo norte en el Mestalla de las mejores noches.
Oh, capitán, mi capitán. Durante años, el tándem Albelda-Baraja lideró al gran Valencia y a la Selección. En los últimos tiempos, el Pipo estuvo desactivado por las lesiones y David se creció. Ahora, el ausente es Albelda y el que se multiplicó fue Rubén. En la previa, Baraja hablaba con compromiso y sangre en el colmillo: iba a por la Copa y recuperó su mejor versión. ¡Grande Pipo! Quizás Aragonés tomó buena nota y aún lo mande vacunar dejando fuera a algún getafense que, en las grandes citas, no aparece.
La chica simpática. Al Valencia le ha venido de perlas todo el perfume mediático que le han lanzado al Getafe por caer eliminado. Contra el Bayern, cayeron al final, anoche al principio. ¿Y qué? Todos los minutos son iguales y el discurso de los jugones se quedó en pañales. Cuando a tu club le cae el apodo de 'El equipo de España' es mala señal, cuando todos alaban el juego de un modesto es porque suele perder, cuando los grandes te apoyan es porque no eres competencia. Es la realidad y el Getafe en toda esta historia ha sido la amiga que te quieren endosar y, cuando preguntas por ella, te responden: "Es simpática". Mal tema. Aquí no vale rondar a la chica sino llevártela a la cama y ahí los ches le quitaron el hueso a su rival.
1, 6 y 10... Koeman, vete ya. Para no dejarnos llevar por la corriente oficialista, valgan estas líneas para recordar a los ausentes, Cañizares, Albelda y Angulo. Y, de paso, el pueblo habló: "Koeman, vete ya", cantaron con el título en el bolsillo. Fue su última lección.
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