O. RIBOT | 19/03/2008
La plantilla del Real Madrid celebró ayer una cena en un conocido restaurante madrileño promovida por los capitanes. El motivo no fue otro que unir un vestuario que está en crisis después de los malos resultados cosechados en el campeonato doméstico (derrotas ante Getafe y Depor con muy mala imagen) y la eliminación de Champions ante el Roma.
A la cena no acudió ningún directivo del club blanco ni el cuerpo técnico, puesto que los propios jugadores decidieron que era un asunto que debían tratar entre ellos. La idea surgió de Raúl, Guti, Casillas y Michel Salgado, pesos pesados del vestuario que ya saben lo que es salir airosos de crisis parecidas a esta. De hecho, Raúl fue el que tomó primero la palabra y pidió a sus compañeros unidad en estos momentos tan complicados.
Los capitanes del Madrid quieren que no haya problemas internos de cara al tramo final del campeonato. Restan diez partidos para que finalice la Liga y el equipo madridista tiene en su mano hacerse con el segundo título liguero en dos temporadas. De hecho, depende de sí mismo y quiere evitar problemas externos que puedan desestabilizar el buen ambiente que se vivía en el vestuario. Fue una conjura pensando en ir a Cibeles.
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