Guillem Balagué | 17/05/2008
Por segundo año consecutivo Cristiano Ronaldo recibió el jueves por la noche en el hotel Royal Lancaster de Londres el premio al mejor jugador de la temporada. Pero el contraste con la anterior campaña fue total. Entonces no entendía la importancia del galardón (el más prestigioso del país). Ni firmó autógrafos ni estuvo brillante en su discurso de agradecimiento a la prensa británica (la que concede el premio desde 1948). Incluso se dudó de la justicia de considerarle el futbolista del año.
Cuarenta y un goles después nadie levanta la voz contra Cristiano. De hecho, su diferencia de votos con el segundo, Fernando Torres, ha sido la mayor desde que en 1970 lo ganara Billy Bremner, aquel legendario medio escocés del Leeds. Esta vez sí, Cristiano se dejó bañar por la multitud. Cenó junto a algunos de sus amigos, incluido su agente Jorge Mendes, que no cruzó palabra con Ferguson o Sir Bobby Charlton, sentados a la derecha del jugador. En su discurso habló del futuro: "Estoy feliz con el premio, aunque prefiero los títulos colectivos. En todo caso, no os habéis equivocado escogiéndome como el mejor La próxima temporada quiero repetir". Y ni una mención de su flirteo con el Madrid.
Enigmático. Después fue más explícito en Sky Sports: "Es muy importante que otros clubes hablen de ti. Soy feliz en el Manchester, aunque el futuro no lo conoce nadie. He dicho mil veces que quiero jugar en España, a veces los sueños no se cumplen, pero yo sigo soñando. Querría asegurar a los aficionados del Manchester que voy a seguir, pero es algo que nunca se sabe".
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