Juan Jiménez | 14/06/2008
Es el más importante en mi corta carrera como dirigente.
Me está pasando como en mi época de jugador. Al principio de la semana estaba muy tranquilo pero ahora le empieza a entrar a uno el gusanillo
Ahora es más generalizado, pero eso yo lo hacía desde que empecé a jugar, casi hasta que quedaban cinco minutos para empezar el partido. Lo sigo haciendo en ocasiones así. El día de Motril me quité del primer plano en el palco y me puse música porque no aguantaba.
No era precisamente música para relajarme. Era rock, funky, rap. Nada de relax.
Ahí presido, igual es más complicado (risas).
Con la gente hay bastante, especialmente si son noticias para bien.
Somos el equipo que más lo merece. No porque el Numancia no lo merezca, sino porque hemos estado 41 semanas en esos puestos. Pero la justicia en el fútbol es relativa, así que ahí tenemos que apretar.
Marcando territorio, diría yo, que en la primera media hora el Tenerife sepa quién se está jugando algo. Pero tampoco hay por qué querer avasallar al rival, hay que medir todo eso.
Estoy al tanto de todo. Como cada semana del año, como cada día.
La seguridad que tienen. Los dos últimos partidos hemos demostrado seguridad. Y los jugadores son conscientes de que pueden entrar en la historia.
Y si, gracias a Dios, terminamos el museo del Málaga, este equipo estará ahí siempre. Para tus hijos, para tu familia, no hay nada como pertenecer a alguna plantilla que haya hecho historia. A mí me parece que no hay mejor motivación que eso.
Yo qué sé. Yo soy muy supersticioso, pero no sé qué se me va a pasar por la cabeza porque se me está pasando todo el año. Y también esta semana, en la que hemos conseguido salvar de nuevo al Málaga. Espero que el tiempo valore una gestión económica que ha sido brutal.
Con la deuda como se va a quedar, creo que no habría club tan saneado como nosotros en Primera y Segunda. Pero vamos a ver. Le doy las gracias a todos: jugadores, administradores, acreedores, clubes, abogados del club (María José, Mochón) y al Juez, que me consta que ha estado con nosotros en todo momento.
De aquello hace mucho. Allí empezamos a tener conciencia de que tal vez era cierto lo de las primas a terceros. Pero esto ha cambiado mucho.
No quiero saber absolutamente nada. NADA.
Eso es lo que se dice justo antes de salir al césped (entonces Sanz se arranca en un discurso que casi emociona). No voy a decir que tengamos que morir porque eso es muy fuerte, pero debemos hacer valer que dependemos de nosotros. Si fuese futbolista, cuando saliese al campo, me pararía, miraría alrededor, vería el ambiente y focalizaría la atención en dos, tres, diez caras. En esos rostros están las respuestas a lo que un jugador necesita antes de empezar a jugar.
Imprimir
Enviar
Estadísticas
¿te interesa?

