Aritz Gabilondo | 16/05/2008
Llega el momento. El instante en el que comenzar a sentirse futbolistas. Los 18 chavales que integran la Sub-17 española sabrán qué pasa por la cabeza de sus ídolos cuando están peleando por un título. Y el de hoy lo puede revalidar España, pues ya lo ganó el año pasado. En Turquía, a orillas del Mediterráneo, empezarán a escribirse los primeros capítulos de sus prometedoras carreras. La adrenalina brotará al enfilar el túnel de vestuarios, al oír el himno, al saberse peleando por ser el mejor equipo del continente en la categoría. Muchos incentivos y experiencias que probablemente no se vayan nunca de la mente de estos privilegiados. No en vano, son la envidia de la mayoría de chicos que intentan a su misma edad alcanzar el sueño de ser profesionales. Y de paso también son la envidia de todos aquellos que lo intentaron pero no pudieron llegar y que hoy verán el encuentro desde el sofá de casa, en un bar o en la oficina pensando cuánto hubiesen pagado por estar ahí.
Emociones muy fuertes para niños aún menores de edad, pero acicate e ilusión de una estupenda camada cuyo objetivo es volver a colocar a España en lo más alto en cuanto a cantera se refiere. Argumentos para lograrlo hay de sobra. Se ha visto en la mayoría de los encuentros, aunque con una irregularidad que asusta, pues esa moneda al aire en la que se ha transformado el cuadro de Santisteban es muy poco recomendable para afrontar una final como esta.
Aquí ya no hay margen de error y remontar tres veces, como ha hecho España en este Europeo, incluido en las semifinales, es inusual. Más teniendo en cuenta que enfrente estará Francia, enrabietada, corajuda, empeñada en que nuestra Selección le devuelva un cetro europeo que le correspondió en su día. Habrá que tener cuidado con el correoso Tafer y el veloz y huidizo Kakuta. No estará para frenarles Oriol, a quien la desgracia de las lesiones le privará del sueño. Un esguince en la muñeca tiene la culpa y su lugar lo ocupará Gaztañaga.
Pero Oriol, como los demás, como todos los que en su día renunciaron al fútbol y se echaron a llorar ante la incapacidad de seguir progresando, estarán representados por estos 18 valientes a los que espera la gloria tras el tiempo que dure la final. Sería el inicio perfecto para unas prometedoras carreras. Y al mismo tiempo será el final en el banquillo de su maestro y maestro de muchos otros, Juan Santisteban. Ya sólo por él, el título debería ser español.
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3 jony22 - 16-05-2008 - 18:50:56h
a qe ora es
2 Samuel - 16-05-2008 - 18:03:30h
Soy francés, viví en Francia toda mi vida, pero seguí el fútbol español desde mi nuñez... crecí mirando los partidos de la selección, la sub-17, sub-19, sub-21 y la absoluta... me siento más español que nunca y creo que por lo que representa Santisteban los españoles ganarán la final y de manera increíble, viva Españaaaa !!!
1 antonio - 16-05-2008 - 17:59:29h
Animo a esa seleccion,que nos llena de orgullo que los mayores nunca han podido o sabido hacer,un aplauso a esos chabales que apreciando el esfuerzo de representar a su pais,sin nada mas placer que el trabajo bien hecho,estan eso si en otra final,con su seleccion,un aplauso que os la llebais otra vez camoeones.
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