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Martes, 29 de Mayo de 2012

ENTREVISTA | Quique Sánchez Flores

"No me frustra no estar mañana en la final"

Dejó al Valencia a tres puntos del líder y vivo en la Champions. Quique repasa para AS la situación de su ex equipo y sus sensaciones ante una final de Copa que mide a los dos clubes que lleva en el corazón. Sosegado y tranquilo, cree que el tiempo le ha hecho justicia.

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Valencia

ORGANIZACION - A FONDO

Fundación: 1919

Lugar: España

Getafe

ORGANIZACION - A FONDO

Fundación: 1983

Lugar: España

Enrique Sánchez Flores

Enrique Sánchez Flores

PERSONAJE - A FONDO

Nacimiento: 02/02/1965

Lugar: España

Damià Vidagany | 15/04/2008

Valencia-Getafe, sus dos equipos anteriores en una final de Copa, ¿qué le sugiere el partido?

Pues para mí es la final soñada, la que con más tranquilidad me puedo sentar a ver ante el televisor. Tengo sentimientos fuertes hacia ambos equipos, la verdad es que estoy alegre por ambos.

¿Le pongo en un aprieto si le pregunto quién quiere que gane el partido?

No, quiero que gane sinceramente el que lo merezca, el mejor de los dos. A ambos les vendría bien; para el Gefate ganar es un sueño, para el Valencia puede suponer un impulso anímico importante para salir reforzado y escapar de la angustia liguera.

¿Qué partido espera? ¿Será una final de jugadores o de entrenadores?

Bueno, el Getafe tiene una gran capacidad para sobreponerse a dificultades, le condiciona poco ir por detrás y si el Valencia marca primero no lo veo derrotado. Por contra, y por el juego que despliega, al Valencia le condiciona mucho más ponerse en desventaja en el marcador. Respecto de la importancia de los entrenadores, siempre he creído en que la impronta del técnico es muy decisiva, pese a que el futbolista es quien finalmente decide.

Tiene usted una historia curiosa con Rubén de la Red...

Cuando le conocí en juveniles jugaba por la derecha y le pregunté si quería ser un Redondo o un Caminero, que los dos habían triunfado, pero que eligiera. Me dijo, sin dudar, que Redondo. Y ahora es uno de los mejores de España en ese puesto.

Usted entrenó dos años a un Valencia competitivo en España y en Europa, pero ¿le frustra, en cierto sentido, no estar hoy dirigiendo la final? ¿Es una espina clavada?

Para nada. Pesa mucho más el global de lo conseguido, de haber hecho las cosas bien, que el hecho puntual de no haber podido jugar una final de Copa. Mientras yo estuve en el cargo, los títulos los ganaron Barcelona, Real Madrid, Milán y Sevilla. Nadie más. Nuestro objetivo siempre fue estabilizar al club como un equipo Champions y lo conseguimos. Pienso que el título que mejor sabe es al que se accede tras estar en la élite, consolidados como un buen equipo.

Juan Soler dijo, al anunciar su dimisión, que se iba del fútbol con pocos amigos y entre otros citó su nombre, ¿le sorprendió?

Bueno, siempre he pensado que Juan Soler tenía buenas intenciones para el Valencia. Yo siempre fui muy sincero con él.

Ángel Torres comentó hace unos días que le gustaría recuperarle a usted, algún día, para el banquillo del Getafe...

Entrenar para un club bien organizado en su estructura es emocionante. Ves la profesión con una claridad terrible; Ángel tiene pasión por el fútbol, es clarividente, responsable, elige bien y deja trabajar. Es formidable. El año del Getafe me sentí como un piloto de aire claro, muy aliviado. Es de esos presidentes que deberían proliferar.

A nivel personal, ¿cómo ha pasado usted los últimos seis meses? Se ha sabido poco y se ha mantenido muy prudente...

Los he pasado muy bien, con distancia, me he alejado para coger perspectiva tras cinco años muy metido en la profesión, vividos a toda velocidad. He recuperado cosas abandonadas: he viajado, he visto partidos de NBA en directo, he leído, he estudiado inglés, he estado con mis hijos mucho... y, sobre todo, he visto fútbol, que es mi gran pasión.

Estudiar inglés, ¿es un indicio de dónde está su futuro?

No necesariamente. Creo en la preparación y el idioma es una herramienta más para mejorar. La próxima temporada me veo entrenando donde haya un buen proyecto, un reto apasionante. Tengo que agradecer el interés de grandes equipos de Turquía, Grecia y Portugal, que se han interesado en estos meses, pero preferimos esperar al final de temporadapara elegir bien, con racionalidad y conocer a fondo los proyectos.

Usted no tiene necesidad de trabajar, ¿por qué sigue tan enganchado al banquillo, que suele ser tan ingrato?

No me veo sin entrenar, es un gusano que llevo dentro. Nunca se me ha pasado dejarlo, aún tengo toda una carrera por delante. He hecho varios másters, siempre lo comentó: primero, en el División de Honor del Real Madrid tuve una gran responsabilidad, la de entrenar a las joyas de la cantera como Granero, De la Red y compañía. Luego, en Getafe me dieron la posibilidad de estrenar al club en Primera División y cumplimos. Finalmente, la misión fue devolver al Valencia al primer nivel europeo y también se consiguió. No le tengo miedo a nada y, por contra, me atrae volver a asumir retos.

¿Cómo observa desde fuera el Valencia post-Quique, el que se ha desarrollado tras su adiós en octubre?

Todo club necesita armonía y buena organización y en el Valencia no existe. Es muy difícil que salgan bien las cosas. A la afición se le han cambiado las ilusiones y los objetivos, de forma injusta. Espero que mejore y pueda salir de esta situación.

Cada día que pasa su aportación al Valencia se engrandece, ¿qué le dice la afición ché por la calle? ¿Le ha pedido alguien perdón por el 'Quique vete ya'?

Nadie me tiene que pedir perdón por nada, pero lo cierto es que son muchos valencianistas, cariñosísimos, los que me comentan que ni los que más gritan representan a todo el mundo, ni tienen razón por gritar más. Voy por la calle y me siento querido, visto como alguien que lo hizo lo mejor posible.

¿Le queda alguna cuenta pendiente con alguien tras su abrupta salida?

Me gusta mi profesión y miro hacia adelante, no hacia atrás. En todo caso, tengo la conciencia tranquila, voy con la cabeza alta por la calle, mientras estuvimos en Valencia el club compitió por estar entre los mejores de España y de Europa. Cierto es que no dimos el salto para ganar títulos pero, es muy importante, mantuvimos siempre con solvencia nuestra distancia sobre proyectos pujantes como Atlético, Sevilla o Zaragoza. Y recuperamos, que para mí es vital, la supremacía de ser el mejor equipo valenciano ante el Villarreal. Ahora, se han cambiado todos los objetivos, desgraciadamente para la afición.

¿Qué siente usted hacia Soler, Ruiz y los responsables de su destitución?

Nada, no tengo ningún sentimiento negativo. Cuando me fui les dije a los jugadores que no hicieran comparaciones y sigo pensando igual. No tengo rencor ni cuentas pendientes.

¿A Quique le duele ver en qué se ha convertido su ex equipo?

No quiero hacer valoraciones deportivas sobre el trabajo de otro entrenador. Estoy convencido de que busca lo mejor, aunque no siempre encontremos la solución adecuada.

¿Tiene contacto con los futbolistas del Valencia?

Creo que el afecto crece por la proximidad, pero yo marcaba unas líneas claras y fuera de Paterna nunca he tenido grandes relaciones. Sé de ellos porque me intereso a través de conocidos comunes y les he mandado ánimo.

Algún atrevido le ha acusado de lo contrario, de ser demasiado amigo de ellos...

La verdad es corta y tiene un solo camino. Se puede mentir a todos menos a la verdad.

¿Percibía usted que Cañizares, Angulo y Albelda estaban mal vistos por los dirigentes del Valencia?

Los futbolistas, en cualquier club, se sienten implicados cuando ven que la estructura del club está bien organizada. De ahí surge el compromiso con las entidades.

¿Hubiera usted tomado esa decisión de apartarlos?

Creo que los entrenadores hacen las cosas con la mejor intención pero es evidente en algunos casos los técnicos nos equivocamos.

Cada jugador parece peor de lo que era hace unos meses...

La rentabilidad de un entrenador, desde mi punto de vista, está en tener a los jugadores en su nivel y mantenerlos el máximo tiempo posible. Me siento satisfecho de haberlo cumplido y de haber mantenido la base de la Selección. Hace unos meses la pregunta no era quién se quedaba fuera de la lista de Luis, sino quién iba a ser el siguiente en acudir. Además, me siento especialmente satisfecho de haber colaborado en la consolidación de jugadores de la cantera como Albiol, Gavilán o Silva.

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