C. Colino | 08/12/2007
El Real Madrid jugó contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán el 3 de noviembre (2-0). Ese día por la mañana Casillas abandonó la concentración, con permiso de Schuster, para visitar a Lorena Martín, una niña de 16 años que había hecho de su afición al Real Madrid su mejor motivo para vivir.
A Iker le contaron que para Lorena él era su ídolo número uno, que tenía un gato con su nombre y que tenía una colección de peluches con el nombre de todos los jugadores del Real Madrid. Casillas se presentó de repente y Lorena pudo compartir con él un rato de conversación. Le preguntó por Ramos e Iker decidió llamar al central, que en cinco minutos también se presentó en la casa.
Fue el gesto más humano de Ramos y Casillas. Lorena, que ha luchado desde los tres años contra un tumor cerebral, cumplió un sueño que pensó que nunca se haría realidad.
Líderes. El pasado domingo le preguntó a su madre Mari Carmen cuántos puntos le llevaba el Madrid al Barça. "Cuatro y Raúl es Pichichi". Su hija le respondió: "¡Qué bien! Y eso que es el que nunca hace nada". Esa noche se durmió con el peluche Casillas y nunca más despertó. Se despidió como ella quería, con la camiseta de Iker y un póster de la plantilla. Descansa en el Almendral, un pueblo de Granada. Hoy, desde algún sitio, seguirá el partido de su Madrid.
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