Fabián Ortiz | 07/05/2008
No es tan plácida la génesis de Pep Guardiola como entrenador del primer equipo del Barcelona. Aunque la filtración de la noticia de su candidatura, perpetrada por miembros del club para empañar la celebración del título de Liga del Real Madrid, ha puesto en marcha la maquinaria de la opinión pública en busca de apoyos, en el seno de la junta directiva se mantiene el cisma que ya existía desde días atrás.
Si hasta hace poco la fractura mostraba un bando a favor de Guardiola como sucesor de Frank Rijkaard y otro bando que se inclinaba por un técnico de mayor experiencia como el portugués José Mourinho, ahora -cuando no parece haber alternativa a la elección del catalán- la junta sigue sin ser un bloque monolítico. Esta tarde, cuando se someta a votación la promoción de Guardiola del Barça B al primer equipo, sonarán al menos cinco voces disonantes en torno a la mesa directiva.
Mientras tanto, desde el club aseguran que Rijkaard supo, de boca del secretario técnico, Txiki Begiristain, de la elección de Guardiola antes de que su nombre ganara las portadas de la prensa. Aun así, esto se contradice con lo que el holandés señaló ayer en la conferencia de prensa, cuando se negó a comentar tal comunicación y reivindicó la existencia de un contrato por un año más. Liquidar a Rijkaard costará al Barça unos diez millones de euros. Aunque desde diversos medios se ha apuntado que el técnico cobra tres millones netos anuales, en realidad gana cinco millones desde hace dos años, cuando hizo el doblete Liga-Champions.
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