| 09/11/2007
Maquillaje de cuentas y ayudas políticas
Los fontaneros de las cuentas del Valencia (Enrique Lucas, Juan Galiano y Alberto Martí), se las arreglan cada año para que el agujero parezca más pequeño. Y, sobre todo, para evitar que el club caiga en causa de disolución. Un tecnicismo muy feo de nombre que ocurre cuando a causa de la acumulación de pérdidas, el neto patrimonial de la sociedad está por debajo del 50 % del capital social.
La ultima temporada de Ortí y Llorente, ya con Soler en el Consejo, pero sin tener nada que ver con la gestión de esa temporada (03/04), inventaron un maquillaje presupuestario, pidiéndole a un promotor, cliente del despacho del vicepresidente Enrique Lucas, incluir como ingreso un contrato ficticio, en el que se le vendían 10.000 metros de edificabilidad al precio de 1.680 euros metro. Por ello, se generó un ingreso ficticio de 16,8 millones.
En el ámbito de los maquillajes incluyeron como ingresos 12,9 y 19 millones de euros de los ejercicios 05/06 y 06/07. Son irreales. Esas cantidades son reservas que tiene el club para no pagar impuestos cuando genere beneficios; pero con ese dinero no se le puede pagar la nómina a los jugadores, por poner un ejemplo.
Esta temporada, por ejemplo, el club perderá realmente de su actividad ordinaria (fútbol) unos 30 millones de euros, pero como se producirá un ingreso extraordinario por la venta de uno de los solares recalificados de Mestalla, por 90 millones de euros, se producirán unos beneficios o superávit, que como en cualquier sociedad cotizarían a Hacienda pagando el 35 %. Es decir, el Valencia tendría que pagarle a Hacienda esta temporada 19,5 millones de euros, que no abonará porque compensará con las reservas que tiene de los años en los que ha perdido dinero.
En el capítulo de las ayudas que han aliviado los agujereados presupuestos anuales, hay que destacar el ingreso por el "pelotazo" de Porxinos: 83 millones de euros. Una operación que fue presentada como la que "acababa con la deuda histórica". Pero ni mucho menos. Sólo sirvió para paliar la deuda de las dos primeras temporadas de mandato de Juan Soler. Además, el beneficio podría haber sido mayor de esos 83 millones si el desliz de Soler de calificarlo como "un pelotazo" no hubiera obligado a la Conselleria y al Ayuntamiento de Ribarroja a endurecer las condiciones de negociación y las compensaciones.
¿Porxinos será de verdad una realidad?
La Generalitat y el Ayuntamiento de Ribarroja entregaron en bandeja de plata a Soler una operación inmobiliaria, imposible para un particular en su concepción y rapidez de aprobación, para proporcionarle al Valencia 83 millones. Oxígeno para un equipo que, según el entonces Director General del Valencia y ex Delegado de Hacienda Juan Galiano, "estaba en quiebra técnica". De no haber sido por aquellas declaraciones de Soler de "un pelotazo", el beneficio podía haber sido mayor.
Pero la cuestión es: ¿Porxinos se hará realidad ? El Valencia y el Ayuntamiento de Ribarroja firmaron un documento en el que, a partir de las obras de urbanización, "el Valencia tiene cinco años" para trasladar su Ciudad Deportivo a Porxinos. Pero la cláusula está muy inconcreta, casi dejada a la buena fe del Presidente del Valencia de turno. En el punto 4.4 del Convenio Administrativo, aprobado por la Conselleria de Territori el 30 de Junio de 2007 y firmado por el Valencia y el Ayuntamiento se lee textualmente: "El Valencia C.F. S.A.D. asume el compromiso de trasladar su Ciudad Deportiva al ámbito ordenado por el Plan Parcial en Ribarroja del Turia en el plazo máximo de cinco años a contar desde el inicio de las obras de urbanización, así como de permanecer en dichas instalaciones, el plazo mínimo de 20 años, salvo que antes del transcurso de dicho plazo considere que concurren circunstancias, no previsibles hoy, que dificulten el mantenimiento de la actividad deportiva en dichas instalaciones".
Está gastando lo de Mestalla
Soler siempre ha dicho que el viejo Mestalla se utilizaría para pagar el nuevo y que todo lo que se sacara de ahí iría para el futuro campo. Quedaba muy poco estético, en las negociaciones políticas, que el producto de una recalificación fuera a parar al gasto o salarios de jugadores. Sin embargo, la realidad manda. Esta temporada, para poder sacar el presupuesto, ya se incluyen 90 millones de euros que teóricamente tenían que ir para pagar el nuevo estadio.
Es decir la herencia que se obtuvo para comprarse una casa nueva, ya se está usando para pagar los gastos de diario: sueldos jugadores, fichajes, despidos Quique, Koeman, etc... Se están comiendo lo que había guardado en la caja. De no ser por el ingreso de los 90 millones de el primer solar o torre de pisos vendida a Soler, el Valencia volvería a dar unas pérdidas esta temporada en curso de, cómo mínimo, 34 millones de euros; siempre y cuando se llegue a cuartos de final de la Champions, pues así se ha contabilizado como ingreso en el presupuesto. Normalmente se contabiliza como ingreso hasta la primera fase de la Champions. Sin embargo, han contabilizado 14 millones más dando por supuesto que el equipo volverá a llegar a cuartos de final de Champions. De no ser así, habrá 14 millones menos de lo previsto.
Ningún éxito en lo deportivo
Soler coge en el verano de 2004 un equipo en la cima. Primero en la Federación Internacional de Historia y Estadistica y tercero en el Ránking FIFA. Hoy , es mejor no saber en qué puesto está el Valencia. La herencia que se encuentra es un equipo que acaba de ganar el triplete: Liga, UEFA y Supercopa de Europa. En tres años, llega el desierto deportivo. Lo más lejos que se ha llegado es a cuartos de la Champions la pasada campaña. Estar entre los ocho mejores de Europa es el caramelo más dulce en su etapa.
En Copa, en sus tres temporadas, el equipo fue eliminado a la primera por el Lleida, por el Depor en cuartos y por el Getafe en octavos, la pasada campaña. En Europa: en su primera temporada (04/05) fueron eliminados en la primera fase y luego por el Steaua en UEFA en la primera eliminatoria. En la temporada siguiente, ni se jugó competición europea, al perder el equipo la Final de la Copa Intertoto con el Hamburgo. Y éste último buena actuación llegando a cuartos. Y en Liga, el primer año, séptimos a 26 puntos del primero. El segundo, terceros a 13 del líder. Y este ultimo año, cuartos a 10 puntos del campeón. El tremendo aumento de salarios, mejoras de contrato, renovaciones y el gasto de 137 millones en fichajes en tres años no ha servido ni para rozar un solo título.
Ha disparado los gastos
Soler cogió un club que sujetaba su capítulo de gastos porque sabía hasta donde podía llegar en los ingresos. Por todos los capítulos, el Valencia sin Soler tenía unos gastos de 96 millones al año. Esta ultima temporada los ha situado en 156 millones. Y para la actual están presupuestados 144 (seguro que se pasará). El VCF tiene situada su frontera en los 100 millones anuales de ingresos siempre y cuando juegue la Champions. Puede llegar hasta los 114 si llegan a cuartos de final y a los 135 si llega a la final. O sea: es imposible que con el nivel de gastos en el que Soler ha metido al club pueda equilibrar. Como media viene perdiendo 45 millones al año. En su primera temporada, perdió 36, en su segunda, 56 y, en esta última, 42. Ésa es la pérdida real, sin contar ingresos extraordinarios, Porxinos o maquillajes como contabilizar como ingresos los créditos fiscales.
El aumento del coste salarial de la plantilla que él cogió (61 millones de la 03/04) a la actual 96 (07/08), ha sufrido un aumento del 60%. El resto lo hacen despidos costosos como los de Ranieri (2,7), López (900.000), Subirats (1,2), Llorente (1,2), Galiano (un millón), Quique... y 20 empleados más. O soportar cesiones como las de Fiore, Del Horno, Tavano, Di Vaio, etc. La chequera de Soler con dinero del club no ha traído títulos.
Ha doblado la deuda del club
Cuando Juan Soler cogió al Valencia en junio de 2004 (ya como máximo accionista) y como Presidente desde octubre de ese año, el club tenía acumulada una deuda bruta de 132 millones de . En tres años de gestión, la ha doblado hasta 266 millones. Un aumento de 134 millones, a causa de las perdidas anuales en la gestión, que se han agravado de manera alarmante por sus decisiones en materia de salarios de jugadores, fichajes erróneos, mejoras de contratos y despidos masivos. Sirva como comparación que sus antecesores, Pedro Cortes y Jaime Ortí, bajo la batuta de Manuel Llorente, heredaron una deuda en enero de 1.998 de Paco Roig de 102 millones. En casi seis años, sólo aumentaron la deuda 30 millones, hasta 132. Con una diferencia enorme, lograron títulos: dos Ligas, una Copa, una Supercopa de España, dos finales de Champions, una Supercopa de Europa y una UEFA. La comparación, demoledora.
Si no fuera por el 'regalo político' de Porxinos, que supuso 83 millones de beneficio, el resultado de Soler sería de unas perdidas de 217 millones. Los 134 que ha perdido en tres temporadas más los 83 que no habría ingresado de Porxinos. Es decir, durante tres años, Soler pierde seis millones de al mes. Un informe de Bancaja así lo dice.
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