I. Roldán | 05/05/2008
El brasileño Kaká encabezó la mayor venganza que se puede servir en un derbi de alta tensión como el que se vivió ayer en San Siro. Su equipo, el Milán, se dio el gusto de impedir a su eterno rival, el Inter, cantar el alirón en el campo de ambos y ante su afición. El décimosexto título del Inter deberá esperar, por lo tanto, una semana más. Eso si no se complican aún más las cosas. Porque el conjunto neroazzurro siente más que nunca el aliento de la Roma, segunda. Ayer ganó a la Sampdoria por 0-3 y está a tres puntos a falta de sólo dos jornadas.
La victoria milanista tuvo como máximo responsable a su gran estrella, Kaká. El brasileño dio el pase en el minuto 50 a Inzaghi, que supo anticiparse a Materazzi y Rivas. Sin apenas tiempo para la reacción interista, de nuevo el propio Kaká, muy atento, se aprovechaba de un error de Vieira para batir a Julio César y hacer subir el 2-0 en el marcador.
El Inter, que sintió especialmente la ausencia de su goleador, Ibrahimovic, recortó distancias en el minuto 76 tras un gol de falta marcado por Julio Cruz. Pero no fue suficiente. El Milán fue superior y tuvo su premio doble: una victoria que le complica el alirón a su eterno rival al tiempo que le acerca al cuarto puesto y, de paso, le coloca en zona Champions tras la derrota de la Fiorentina ante el Cagliari (2-1). Una jornada redonda para el conjunto de Carlo Ancelotti. Lástima que se lo perdiera Paolo Maldini. Podría haber sido su último derbi, si confirma su retirada.
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A FONDO: Ricardo Izecson dos Santos Leite
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