| BETIS | 1 |
|---|---|
| R. MADRID | 2 |
Betis: Casto, Nelson, Juanito, Arzu, Monzón (75'), Capi, M. Aurelio, Damiá (65'), Emaná (84'), S. García, Jose Mari, Ricardo, Melli, Ilic (84'), Babic (75'), Juande, Rivera, Pavone (65')
Real Madrid: Casillas, Ramos, Pepe, Heinze, Marcelo, Diarra, V. der Vaart (80'), De la Red (68'), Raúl (58'), V. Nistelrooy, Robben, Dudek, Torres (58'), Metzelder, J. García (68'), Higuaín, Drenthe (80'), Saviola
Goles 0-1 (18'): Heinze cabecea la falta botada por Van der Vaart. 1-1 (53'): Penalti que lanza Sergio García, Casillas rechaza, y el bético marca con la zurda. 1-2 (91'): Van Nistelrooy, de tiro cruzado con la derecha.
Árbitro: Teixeira Vitienes, Cántabro. Expulsó por roja directa a Marcelo (52') y doble amarilla a S. García (43' y 81'). Amonestó a V. der Vaart (36'), Marcelo (39'), Diarra (61'), Casillas (74'), Pavone (79') y Juanito (87').
Incidencias: Ruiz de Lopera. 38.000 espect.
Juanma Trueba | 28/09/2008
Se le podrá cuestionar el estilo, la música y hasta el azul de la camiseta, pero no se le puede negar la resistencia, la pasión por el triunfo y la fe. De un tiempo a esta parte el Real Madrid escribe en los últimos minutos de los encuentros adversos un tratado sobre la ambición. No hay mejor equipo en los terrenos de la agonía, de la gloria. Cuando otros jugadores dan por resuelto un partido, los del Madrid continúan en su busca, ansiosos y rabiosos, como la viva representación de los eslóganes de las marcas deportivas, no hay nada imposible, sólo hazlo.
Que Schuster me perdone, pero ese gusto por chupar los huesos es algo que devolvió Capello al club. Su reconstrucción tuvo más que ver con la moral que con el juego. Recuperar la importancia de la camiseta blanca, le gustaba decir. Y de esa inercia se alimenta todavía el equipo, que en aquel año se acostumbró a las victorias angustiosas y a los goles sobre el límite. A necesitar del coraje y el sudor. A ser el Madrid.
De modo que no hablen de suerte. Es hábito, confianza, orgullo. Quien se expone contra el Madrid a un último minuto incierto debe conocer la historia. Ellos empujan por un lado y el miedo sopla por otro. Y lo que pudo ser tu gol del triunfo se convierte de pronto en el suyo porque Casillas saca rápido, Robben resiste el empellón y acto seguido Van Nistelrooy te fulmina con su bisturí de zapatones, sin piedad pero sin escabeche, tan preciso y tan cruel que sólo te felicitas por tu capacidad para adivinar el futuro: lo sabía.
Esa imprudencia mató al Betis. No recordó a quién pertenecía el último minuto. Le pudo la valentía, esa pasión desordenada de los anfitriones cuando el marcador está igualado y el público grita a por ellos, a por ellos. La gente no siempre acierta. Atrás, que es el Madrid. Eso debieron chillar. Atrás, atrás.
Dominio. Al margen de esa finca madridista en el kilómetro 90 de la segundas partes, el partido ofreció buenas oportunidades para ambos equipos. La primera ocasión la tuvo el Madrid en la media hora inicial. En ese tramo desarrolló un juego excelente, de dominadora sobriedad. Y puestos a repartir responsabilidades, esto es de Schuster. El buen fútbol, las buenas intenciones, abrirse, tocar, ser veloces. Eso es suyo.
En ese intervalo primoroso De la Red confirmó las positivas sensaciones que dejó contra el Sporting y nos demostró cuánto crecen los futbolistas con confianza. Su entusiasmo y su talento se rodearon de la electricidad de Robben para dibujar triangulaciones tan rápidas como la espada del Zorro.
En el acercamiento más claro, Casto salvó con una parada prodigiosa un chut de Van Nistelrooy que culminaba una jugada para enmarcar. Poco después ya no pudo repetir el milagro. Van der Vaart lanzó un frisby desde el banderín y Heinze lo cabeceó con todo el furor que acumula, que es bastante.
Lo lógico habría sido que el Madrid hubiera rematado entonces la faena y a continuación ojeara, reposado, la guía de San Petersburgo. Sin embargo, el equipo se extravió. Las razones son variadas. De la Red se fue diluyendo y ese pecado se apunta como su principal y única debilidad para consolidarse en el puesto. Robben, por su parte, se tomó un respiro, gesto que también se conecta con su carácter espumoso. Quedó el esfuerzo de Diarra y la zurda de Van der Vaart como un rabo de lagartija. Poco. Y quedó la terrible sensación de que Raúl no aporta apenas nada fuera de casa. Necesita el tejado del Bernabéu.
El Betis se recompuso. Emaná, después de media docena de errores, empezó apoderarse del medio campo, secundado por Capi y la discreción de Mehmet Aurelio. El fuego llegó cuando conectaron con Sergio García, que nutre al equipo de maldades.
Un disparo de Damiá que silbó junto al larguero de Casillas fue el primer aviso. Luego lo intentó Capi. Y, por fin, en el último minuto de la primera mitad, Emaná rozó el empate. Mehmet Aurelio centró desde la derecha y el camerunés remató en boca de gol. Casillas hizo coincidir dos milagros: la parada, primero, y el poste después.
En el reposo del descanso recordamos el partido de la pasada temporada en el Ruiz de Lopera. Gol de Drenthe en los primeros minutos y fútbol exhibicionista del Madrid hasta que Pavone irrumpió con el bate. Y el recuerdo se hizo más vivo cuando Marcelo cometió penalti sobre Damiá. Fue una de esas faltas que cometen aquellos que no son defensas vocacionales y Marcelo, conviene admitirlo, no lo es. Quiso derribar con disimulo y tiró el aparador de la abuela y el jarrón Ming. Un desastre que no merecía, no obstante, el castigo de la expulsión, pues Damiá atacaba la jugada hacia fuera.
Sergio García lanzó el penalti, Casillas lo rechazó con las manoplas y lo que hubiera servido en una tanda resultó mortal aquí, porque el propio lanzador aprovechó el rebote para marcar a placer y festejarlo como si hubiera sido autor de una chilena.
Cinco minutos después, Schuster relevó a Raúl y dio entrada a Torres. Chaparro respondió sacando al atómico Pavone. Javi García entró por De la Red y Drenthe por Van der Vaart. Y en esos movimientos, extraños algunos, se fue dilucidando el aire del partido, un rato en favor del Madrid y otro favorable al Betis.
Curiosamente eran los ataques béticos más profundos los que propiciaban las mejores ocasiones del Madrid, que se preparaba descaradamente para un contragolpe mortal. Y en esa disposición se echó de menos el concurso de Higuaín, que aguardaba en el banquillo a la espera de otra ciudad y otra oportunidad. Siempre ocurre: cuando creemos entender a Schuster nos habla en alemán.
Igualados. A falta de nueve minutos para la conclusión Sergio García vio tarjeta roja por interceptar con estruendo una contra que conducía Drenthe. Aquello igualó fuerzas y replanteó objetivos, pues el Betis se vio tentado por el armisticio del empate y el Madrid olfateó la sangre de la victoria.
Al Betis, ya está dicho, le pudo el ansia del triunfo. El problema es que los jugadores de refresco no añadieron nada. Pavone encontró en Heinze el enemigo perfecto para discutir sobre filosofía y se olvidó del partido. Se marchó Emaná e Ilic fue una sombra. Babic ejerció de fantasma.
No es difícil imaginar lo que estaría pensando Casto, impecable durante todo el partido, ágil y comprometido. Atrás, atrás. Y es que el choque estaba totalmente roto, plagado de estepas desiertas y de azules armados.
Cuando la historia desembocó en el minuto 91 supimos que Casto tenía razón. La jugada definitiva fue una centella que burló al desperdigado ejército del Betis. En el último instante, los centrales intentaron forzar el fuera de juego, pero ya no había aliento ni para gritar. Van Nistelrooy sí lo hizo.
Los abrazos de los jugadores del Madrid, la piña que mezcló a titulares y suplentes en la banda, nos recordó a otras alegrías parecidas que meses después terminaron en títulos. Eso nos hace pensar que el Madrid sigue siendo el mismo de siempre, que conserva el coraje mientras el entrenador pelea, como le corresponde, por el ideal del buen fútbol. Y así, al menos en la Liga, se puede soñar con cualquier cosa.
El Betis también aprendió algo: a distinguir sus minutos. Los primeros le corresponden y el último es blanco. O azul.
V. Nistelrooy El holandés no faltó a su cita con el gol y fue el salvador de su equipo. Suma 60 tantos de blanco.
José Mari Empezó en punta y tras la salida de Pavone se escoró a una banda. Luchó mucho, pero no tuvo fortuna.
Robben En la primera mitad fue una pesadilla para la defensa bética. Suyas fueron las mejores jugadas.
Marcelo Fue expulsado con roja directa por penalti a Damiá. Antes vio amarilla por una dura entrada a Emaná.
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41 Tom - 28-09-2008 - 13:19:36h
¿Que tiene que ver Capello en todo esto? Dejó al Madrid hace 2 temporadas ya. ¿Es tan dificíl reconocer el trabajo de Schuster y los nuevos jugadores que nunca han trabajado con Il Duce?
40 Juanb - 28-09-2008 - 13:11:19h
Como en un priodico deportivo de tirada nacional se puede tener de periodista a un forofo del Madrid¡ No lo entiendo,¿que es que se venden mas periodicos o teneis acciones en el Madrid?
39 pepe - 28-09-2008 - 12:55:01h
Grande madrid, y mientras el madrid gana casi siempre con 10 jugadores, el barsa lo hace casi siempre contra 10 y encima le ayudan a ganar.
38 Chao chao - 28-09-2008 - 12:51:53h
otro gran partido de Raúl
37 fran - 28-09-2008 - 12:49:16h
no es suerte, es no rendirse nunca y tener a Van Dios, coño, 60 goles en 2 temporadas y el comienzo de esta, llegó con 30 años, tiene 32, el mejor delantero del mundo. Decidme el nombre de otro futbolista que llegó al real Madrid en la treintena y que marcaba goles como quien come pipas: era hungaro y se llamaba Ferenc Puskas. Ademas, Ruud tambien igualo su marca de 7 jornadas consecutivas fusilando la porteria. Sin duda Van Nistelrooy es una leyenda de delantero, PSV, Manchester United, Real Madrid, Oranje,...pichichi en la Eridivisie, Premier y la Liga, pichichi de la champions no se si en 2 o 3 ediciones, segundo maximo goleador historico de la champions, jugador en activo con mejor promedio de la champions. Incluso Ferguson dijo que Van the Man ha sido el mejor 9 de la historia de los Red Devils. Vamos, uno de los mejores futbolistas de la historia. Ademas, ni Raúl, ni Henry, ni Ronaldo, ni Shevchenko, ni Owen siguen goleando como Ruud. Y por lo demas, tenemos un equipazo, que fichen a Benzema para que el y el Pipa sean los futuros Ruud y Raúl, fichar un extremo derecho y un lateral izquierdo y ya lo tenemos PERFECTO.
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