V. Fernández | 30/11/2007
Del Nido y sus consejeros paralizaron, hace unas fechas, la reforma completa del Ramón Sánchez Pizjuán. El sueño de los dirigentes es dar otro paso de gigante en la modernización de la entidad y construir un nuevo estadio, aunque de momento el asunto está en pleno estudio. La enorme operación económica ha sido congelada hasta el día que el club encuentre una entidad financiera que aporte alrededor de 100 millones de euros, cifra necesaria para acometer la gran obra sevillista.
Con una particularidad: Del Nido no aceptará acuerdo alguno en el que dicha entidad se reserve como aval ningún patrimonio y recurso económico del club, como por ejemplo el contrato televisivo. Lo que los sevillistas buscan es algo parecido a una póliza de crédito a devolver en una treintena de años.
Los dirigentes agilizan los contactos con las empresas que puedan estar interesadas en dar esa cantidad. Sin duda, la operación podría englobar muchos conceptos por el tamaño de la misma y el escaparate publicitario que el Sevilla ofrece podría entrar en juego como moneda de cambio. Así, una de las posibilidades que se barajan ya en Nervión es que el estadio luzca el nombre de esa entidad financiera con la que se firmaría un acuerdo global. Sería algo parecido a lo hizo el Mallorca, que pasó a llamar a su campo ONO Stadi. El Reyno de Navarra (Osasuna) es otro de los casos en los que esta vía de ingresos ya se ejecuta. Aunque, sin duda, el ejemplo de libro es el estadio del Arsenal. El club llegó a un acuerdo con la empresa Fly Emirates por 100 millones de libras, que es actualmente la que le pone el nombre al coqueto campo inglés. Los clubes no dejan de inventar nuevas fórmulas que aporten ingresos extraordinarios y ésta comienza a extenderse.
El Sevilla está abierto a retocar el actual nombre de su estadio, pero con la condición infranqueable de que jamás desaparezca 'Ramón Sánchez Pizjuán' del mismo. Sería como una especia de apellido publicitario (Sánchez Pizjuán-xxxx), sin romper del todo con la historia de Nervión y sin borrar jamás la identidad del presidente que impulsó la construcción de la Bombonera nervionense. Del Nido no pasaría por esta opción. La Junta del próximo mes de diciembre estudiará esta vía de negocio.
Ramón Sánchez Pizjuán ha sido el presidente más importante de la historia del Sevilla. Dirigió al club en un doble mandato: del 16 de febrero de 1932 al 5 de diciembre de 1941 y del 5 de mayo de 1948 al 28 de octubre de 1956. Le dio señorío al club, ganó tres Copas, un subcampeonato de Liga, fichó a Helenio Herrera, creó la delantera Stuka e impulsó la creación del estadio. Es el referente: el gran presidente.
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