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O. Ribot | 03/03/2008
La mala suerte se ha vuelto a cebar con Arjen Robben. El extremo holandés, que recibió en el encuentro ante el Recreativo una entrada feísima de Quique Álvarez, sufre una rotura en el ligamento lateral externo de su tobillo izquierdo que le va a alejar de los terrenos de juego entre tres y seis semanas.
A pesar de que en el parte médico de ayer que ofreció a la prensa el club blanco rezara "fuerte esguince en su tobillo izquierdo", según ha podido saber AS la lesión del extremo holandés es bastante más grave. Tras un primer examen que le realizaron los médicos del club blanco, ya se detectó que existía una rotura del ligamento externo en ese tobillo maltrecho.
Cuando el hinchazón baje, los galenos determinarán qué grado de rotura sufre el holandés ya que si es parcial sería recuperable sin intervención quirúrgica, pero si lamentable mente es total el holandés tendría que pasar por el quirófano. Se espera que en 24 o 48 horas se le pueda practicar a Robben una resonancia magnética que confirme los daños exactos que sufre ese tobillo.
Una de las mayores preocupaciones de los médicos y fisios del Madrid es que Robben no haya sufrido ningún daño en la zona ósea de ese tobillo, lo que alargaría el período de recuperación. En principio y tras unos primeros exámenes médicos a los que fue sometido el jugador en la mañana de ayer, parece que no existe afectación ósea, aunque sí existe riesgo de que Robben tenga dañados más ligamentos que el externo.
El futbolista está roto psicológicamente. Ayer se marchó con muletas de Valdebebas y no quiso hablar con nadie porque piensa que está teniendo demasiada mala suerte. "Cuando ya me encuentro bien físicamente y no tengo ninguna molestia, me pasa esto", dijo el holandés ayer en el vestuario de Valdebebas. A pesar de todo, Robben no quiere bajar los brazos y quiere volver cuando antes. "Si son tres semanas, trabajo a tope y vuelvo en dos a jugar al fútbol...".