Jueves, 04 de Diciembre de 2008
Óscar Martínez | 27/11/2007
Es un punto importante. Seguimos a la misma distancia del Nàstic, que puede ser un rival al final de la temporada, y anímicamente nos va a reforzar mucho, como pasó con el de Anoeta. Ellos tenían la pelota y estuvimos incómodos mucho tiempo. Perdimos una seña de indentidad, que es el centro del campo, tuvimos las líneas muy separadas. Y marcando en el minuto noventa parece que te limpia un poco eso, pero hay que trabajar en ello.
El equipo está bastante equilibrado. Le hacen pocas ocasiones y crea algunas. Pero todos los grandes y los campeones necesitan esa pizca de suerte, que quizá es la que nos está faltando en estos momentos. Aunque no cabe duda de que la suerte la encuentra el que la busca. Estamos en ello y al final tendremos la recompensa a este trabajo que estamos haciendo.
Es una división bastante complicada. Todos estamos muy igualados y cualquiera te puede crear peligro. Igual no es un juego bonito pero sí efectivo.
Es importante sumar. Si no empatásemos, tendríamos menos puntos. Y si es como el domingo, sufriendo, anímicamente al grupo le va a venir bien.
Sí, pero es complicado porque es el líder y está jugando en casa ante su público. Tenemos equipo para hacerle mucho daño pero desde la humildad y el trabajo. Hay que ir a ganar, no a especular con el marcador.
No hace ni un año. Fue por las Navidades pasadas. Claro que me acuerdo. ¡Si yo soy un goleador nato! (se ríe).
Sí, creo que es lo que sienten los delanteros. Es bonito pero también es una anécdota. Nos sumamos al ataque por nuestro juego aéreo y alguna vez tenemos fortuna y conectamos bien. Esta vez fue un rechace del portero, yo estaba por ahí y tuve la suerte de que me cayó a mí. No hay que darle más importancia de la que tiene. Pero las acciones a balón parado en esta Liga son muy importantes.
Para un defensa, en mi caso, te sientes más realizado en tu trabajo salvando una ocasión que marcando. Visto, desde el terreno de juego, es más mi trabajo. Igual que me siento muy contento cuando un compañero hace un gol, ellos sentirán lo mismo cuando un defensa salva otro. Ese equilibrio es el que tenemos que encontrar.
Fue por el momento. El partido no estaba siendo óptimo y lo pasamos mal. Además, justo antes había habido unas pequeñas tanganas, el árbitro nos saca a nosotros cinco tarjetas y a ellos sólo dos cuando todo el mundo estaba metido en el ajo; también jugaban muchísimo con el reloj y ya daban por sentado que iban a ganar, empezaban a dar taconcitos por la banda y eso me duele mucho. Toda esa rabia después de marcar es justificada en ese momento.
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