Jueves, 04 de Diciembre de 2008
J. Damián González | 17/04/2008
El corazón del Rey. Fue la comidilla de la tarde cuando se corrió la voz: "Que ha dicho el Rey que tiene que ganar el que perdió". Cabían interpretaciones (también perdió el Valencia el sábado) pero... No deberían enfadarse los valencianistas, que llevan un año de espanto y que a partir de ahora deberán seguir rezando para que su equipo no se acerque más al abismo en la Liga. Creo que el corazón de Don Juan Carlos no es que le traicionara sino que quizá se dejó llevar por el impulso de los latidos de tristeza que nos dejó a todos la injusticia del golpe del Bayern. Pero debe estar escrito en algún sitio que a los modestos, a los pobres, les cuesta más tocar la gloria, tocar el cielo. No hay consuelo, sólo echar mano del tópico: a ver si a la tercera va la vencida...
La historia y la torrija. Dijo Laudrup en las vísperas que había arengado a sus jugadores: "La historia no gana partidos". Pero la historia aún la sigue teniendo ese maldito Bayern, y ese querido Valencia al que entre Soler y Koeman le están emborronando estas últimas páginas pese a lo de ayer. Pero gran mérito de un Valencia que saltó al césped apoderándose del balón, dando un golpe en la mesa y reafirmando que la historia, que el equipo grande que llegaba sumando seis Copas era él. Y demérito de un Getafe que no puede arrancar con la torrija ningún partido, ni haciendo este análisis desde la comprensión que se han ganado a pulso estos héroes azulones que vuelven a quedarse sin su corona de laurel. Empezar una final 2-0 a los diez minutos es un suicidio.
La experiencia de Contra. El rumano, tipo curtido en mil batallas y que vivió el éxtasis de aquel Alavés que llegó a la final de la UEFA y la frustración del 5-4 final con el Liverpool, fue el que comenzó a tirar de todos. Subió la banda, se midió a Moretti, le metió balón, le metió codo, le puso nervioso y le quitó la camisa de fuerza para que le hiciera un penalti clarísimo.
Granero pidió el balón. Pidió el balón Granero y ejecutó el penalti, era el 2-1 al filo del descanso y era lo mejor que podía ocurrirle a un equipo que no fue el de siempre, pero que volvió a levantarse porque los genes de ese vestuario han echado raíces ahí dentro ganen o pierdan en las carreras. Luego Granero tuvo el empate en su trallazo al larguero. Si llega a entrar...
Otra vez al podólogo. Llevan un gran año de fútbol, un desgaste físico enorme y lluvia (merecida) de elogios. Pero un análisis frío dice que no fue la noche de De la Red, ni de Tena, ni de Manu, ni de Albín, ni la de Pablito cuando salió, supongo que arriesgando tras acabar de salir de una lesión muscular. Toca levantarse, aunque no sé si volverá a hacer falta ahora otra sesión con el podólogo.
El gafe de la portería. Pato salvó al equipo un montón de veces y lo del Bayern... Ustari le hizo un paradón a Villa y retrasó la guillotina de Morientes, pero ese rechace al tiro de Baraja en el 3-1... Cruel, sí, pero real el mal año de los metas argentinos. Sesión doble del podólogo.
Menotti, Bilardo y Koeman. Dijo un día Menotti que "el fútbol es tan generoso que evitó que Bilardo se dedicara a la medicina". El fútbol es tan grande que le ha permitido a Koeman levantar un trofeo con el Valencia jugándose el domingo en Bilbao no caer a zonas de descenso. Felicidades a la sufrida hinchada de Mestalla, y venga hombre, me sale del alma más que nunca ¡Aúpa Geta!
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