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Lunes, 28 de Mayo de 2012

Amistoso | Finlandia 0 - España 0

Esta vez 'Brasil' fue una brasa

El primer tiro a puerta llegó en el minuto 63: Pernía. Riera estrelló en el poste de Niemi la mejor ocasión española. Quinto 0-0 de la sosa Finlandia

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FINLANDIA 0
ESPAÑA 0

Finlandia: Niemi, Pasanen, Hyypia (45'), Kuivasto, Kallio, Vayrinen (83'), R. Eremenko, Riihilathi (45'), Kolkka (75'), Johansson, Kuqi (65'), Maentaa, Nurmela (45'), Tihinen (45'), Sovalainen, Aaritalo, A. Erem. (65'), Ilola (83'), Lampi (75').


España: Reina, Ramos, Pablo, Puyol (45'), Pernía, Albelda, Angulo (54'), Iniesta (45'), Silva (54'), Riera, L. García(73'), Casillas, Albiol, Capdevila, March. (45'), Xavi (45'), Cesc (73'), Joaquín (54'), Tamudo (54').


Árbitro: Stephan Bre, de Francia.


Incidencias: Estadio Olímpico. 5.000 espec.

Esta vez 'Brasil' fue una brasa
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Tomás Guasch | 18/10/2007

Recordando a Groucho Marx, que es todo un refugio en este tipo de situaciones, a mí la primera parte de la primera parte de España me interesó y hasta me gustó. El equipo salió como dejó Aarhus: tocando y gustándose. Faltaba la chispa, la sangre en el ojo del tigre que decía Clifford Luyk, racial pívot español del Real Madrid y de la Selección nacido yanqui. El equipo se movía como queremos todos que lo haga: alrededor de Andrés Iniesta, apoyándose en corto, rapidito, sin que el rival la oliera. Riera aparecía junto a Andrés y la banda izquierda de la Roja le ponía emoción al partido.

El problema fue que después de la primera parte de la primera parte, pónganle minuto 25 o así, la cosa derivó en un tostón de padre y muy señor mío. Todo a medio gas, todo previsible. Del minuto 25 o así al 94, que el bendito del árbitro le dio cuatro minutos de alargue al tormento, van demasiados minutos, una eternidad. Esta vez, España no fue Brasil, fue una brasa. ¡No íbamos a esperar que nos animara Finlandia.

Más madera, Groucho: al toque-toque de salida le faltó tiro a puerta, cosa grave en este juego. Hasta el minuto 63 hubo que esperar para que se produjera el primer disparo entre los tres palos; igual es récord del mundo. Fue Pernía, al saque de una falta. El portero local, el mejor de su equipo, evitó el gol.

Luego lo tuvimos en un remate de Luis García y en una galopada de Riera, que servido por Cesc acabó tirando al poste con Niemi batido. Tuvo el Espanyol ahí la ocasión de continuar con su cuento de hadas. Tras lo de Dinamarca, otro gol de Riera y Finlandia, 0-España, 1 y a todos se nos hubiera puesto otra cara. Y no, no hablaré de decepción, que estos partidos casi siempre fueron así y lo serán por los siglos de los siglos. Simplemente están de más. Y tiene mucho de bochornoso celebrar así que hace cien años llegó el fútbol a un país. Consolémonos: cuando los finlandeses celebren su Bicentenario, ni usted ni yo estaremos aquí para verlo, a Dios gracias.

No valen estos amistosos para nada. Perjudican más que otra cosa. La afición española se rearmó de moral e ilusiones con el 1-3 del sábado; el 'dejá vú' de anoche cansa. Y más cuando por una vez y sin que sirva de precedente, la Selección juega a las siete y media de la tarde y habría niños delante de la televisión. Muchos, seguro. Porque ahora a las criaturitas no les ponen demasiados deberes, pues dicen ciertos nuevos pedagogos que eso les agobia. Más agobio que el partidito de anoche, lo dudo.

¿Por qué se juega entonces? Pues porque en el calendario se fijan fechas para partidos de selección y si no te toca uno oficial, la federación de turno se monta el suyo. Hay un contrato con la televisión, hay un dinero que mover, hay prebendas que cuidar: si Ángel Villar le pide al presidente de la finlandesa que firme que fue él quien mató a Manolete, va y lo hace. Voto a voto se conserva el poder, el momio. Es una falta de respeto al fútbol, pero les da igual. ¡A ver si llega Mateo Alemany y cambia el aire!

Hodgson.

Finlandia aumentó su leyenda defensiva y con éste ya son cinco empates a cero consecutivos los que acumula el equipo de Roy Hodgson, personaje que entró en la historia del fútbol cuando dirigía al Inter de Milán: decidió, él solito, que Roberto Carlos no le valía y dio su OK para que lo vendieran al Real Madrid. No mucho más tarde, los Moratti, los que mandan en el Inter, digo, lo pusieron mirando p'Antequera. Pero Roberto ya estaba en Chamartín. Después de Bernabéu y Di Stéfano, Hodgson es el hombre del mundo que más ha hecho por el madridismo. Que asistieran poco más de cinco mil personas, Erasmus españoles incluidos, confirma que el fútbol no es precisamente la debilidad del finlandés y con numeritos como el de anoche, menos. Si para festejar ese Centenario hubiesen organizado una corrida de toros, igual se habría interesado más gente. ¡Yo que sé!

Y eso que los Centenarios acostumbran a ser muy divertidos. El del Real Madrid con el Deportivo en aquella final de Copa del Rey resultó inolvidable y acuñó el término Centenariazo. El 0-1 con que el Atlético ganó en el Camp Nou cuando el Barcelona festejó el suyo, también. Aquella noche el mítico Joan Manuel Serrat cantó el himno culé y se marchó nada más acabarlo rumbo a Buenos Aires: se olía la 'tostá'.

El Espanyol festejó el suyo en un amistoso con Argentina, ganó por 2-0 y el mejor fue un argentino, Martín Posse. Pero jugó para el Espanyol. Lo que le costó a Marcelo Bielsa, entonces jefe de la albiceleste, duras críticas de la Prensa. ¡Ah, la Prensa! ¿Qué sería de nosotros sin los seleccionadores? Vamos, que uno esperaba que la magia de los Centenarios se llegara hasta Helsinki y disfrutáramos con alguna cosilla. Será que la capital finesa está muy lejos, o que a la magia esa le espanta el frío.

Tras el descanso, Aragonés sacó del campo a Iniesta y si en el fútbol hubiese autoridad en serio, alguien habría bajado a inpedírselo. El muchachito de Albacete también tiene su magia y su calidad, que decía el inefable Louis Van Gaal.

Luis insistió en el sistema: juegue ante Brasil o frente a Finlandia, el mediocentro será defensivo y, por supuesto, David Albelda. Sólo eso. España jugará con cuatro atrás más Albelda. Los laterales, largos. Sergio Ramos, seguro. El concurso por la plaza del 3 sigue convocado. Capdevila y Pernía son los mejor colocados. En noches como la de ayer, el problema es que Albelda no se adelanta y entonces el equipo se parte en tres: los de atrás, los de adelante y el rival, que otra cosa no, pero corre y molesta. Incluso a los suyos.

Xavi y luego Cesc le intentaron dar sentido al tránsito de la pelota hacia el área rival, pero sin velocidad. Y el fútbol sin velocidad es como jugar al waterpolo sin agua; otro deporte. Joaquín se perdió en regates imposibles las más de las veces. Cuando le salió, un intento de cada tres, hubo peligro. Luis García, ya digo, tuvo el gol. Y Riera, la ocasión más clara: se plantó ante el portero y le dio con el exterior del pie. Perfecto, pero al poste. Silva, otro tocón, intentó cosas, pero le faltó continuidad y chispa.

Un par de arreones locales sirvieron para comprobar que Pepe Reina seguía en pie y no había sacado el móvil para hablar con la familia o sus compañeros del Liverpool. El partido murió cerca del área local, faltaría más, pero con la impresión de que si siguieran jugando a esta hora, seguirían con las tablas en el marcador. En fin, que hasta el 17-N con Suecia, en el Santiago Bernabéu. Primer 'match ball' para llegar a la fase final de esta Eurocopa (Nota final: con lo que hay por ahí, ¿de verdad no puede ganarla España? Adiós. Muy buenas).

El detalle: Dos banderas en la camiseta

La Federación de Finlandia quiso dar lustre al partido con el que conmemoraba el Centenario de su fundación y agradeció el gesto de España de jugar en Helsinki en día tan señalado colocando la bandera española junto a la finlandesa en las camisetas de su selección.

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