Viernes, 21 de Noviembre de 2008
Ignacio S. Acedo | 06/07/2008
Guayre evoca a la última gran Unión Deportiva, la que competía en Primera agarrada a la mística del Insular o dando exhibiciones magistrales en templos como San Mamés. La aparición de Guayre fue rotunda. En un año pasó de jugar en Tercera a ser una figura en la máxima categoría. Incendió el Camp Nou con un gol memorable y cautivó a la afición con sus finuras con la pelota y ese galope criminal para los rivales. Dejó 1.000 millones de pesetas en caja en 2001 cuando el Villarreal aflojó la chequera y su crecimiento culminó con su debut con España en febrero de 2005, en un encuentro de fase de clasificación para el Mundial de Alemania ante San Marino. Desde entonces, despeñamiento a base de lesiones.
"Tras salir del Villarreal no he podido jugar tres partidos seguidos. Primero, los tobillos. Ahora, el isquiotibial. Llevo tres años malísimos en los que he estado a punto de arrojar la toalla porque he sufrido una barbaridad. No sé si podré cumplir el año que me queda con el Celta. ¿Volver a Las Palmas. Algún día lo haré seguro. Pero ahora lucho para ser el de antes", admite esperanzado.
"El sueño de Jorge, Ángel, Rubén y de todos los que salimos de Las Palmas es tener la oportunidad en el futuro de regresar y defender de nuevo esa camiseta. No sé cuando ocurrirá pero estoy seguro de que algún día estaré de nuevo en la Unión Deportiva. Se han comentado muchas cosas últimamente aunque yo soy jugador del Celta. Me queda un año de contrato y mi futuro pasa por Vigo", insiste sin querer aventurarse a largo plazo.
Guayre, exprimido ahora por exigentes sesiones de entrenamientos para asegurar una puesta a punto sin fisuras, admite que poder desarrollar parte de su pretemporada particular en casa "supone un alivio emocional", pues enfatiza que "una lesión con la familia lejos duele y afecta el doble a cualquiera".
El futbolista acunado en La Isleta asegura que "sigue siempre" las evoluciones del equipo que le vio nacer, que está "al día" de todos sus movimientos - "¿traerán a Jorge al final?"- y expresa en voz alta su certeza de que "en no mucho tiempo" Las Palmas volverá a pasearse por los mejores escenarios del panorama nacional, recuperando pedigrí y respeto. Puede que lo haga con uno de sus iconos contemporáneos. Puede que lo haga con Guayre.
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