| 25/03/2008
Los vasos comunicantes del fútbol propiciaron que gracias a la lesión de Emerson con Brasil jugando en una pachanga de portero antes del Mundial 2002 España descubriera otro Albelda para sostener a los jugones. Al caer lesionado el ex madridista, Gilberto Silva fue titular, destacando tanto que su fichaje por el Villarreal se frustró. Los amarillos buscaron una segunda opción: Marcos Senna. Campeón en el Mundial de Clubes de 2000 con el Corinthians, llegó sin hacer ruido. Sus inicios fueron crueles, encadenando lesiones de ligamento en la rodilla derecha. Pero su fe en Dios le ayudó. Su carácter tranquilo no le impide ser un peso pesado en el Villarreal, donde plantó cara a Riquelme. El Manchester United pujó por él, pero renovó y ha recuperado su mejor nivel. Sueña con la Liga, y juega en la Selección guardardando las espaldas, como con Cani, Matigol, Cazorla...
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