J.A. De La Rosa | 16/04/2008
Michael Laudrup tiene el don de la naturalidad. Lo transmite a su equipo hasta el extremo de que la segunda final de Copa del Rey que afronta el club no ha merecido un tratamiento especial en cuanto a la preparación. El danés renunció al entrenamiento en el escenario del encuentro el día previo y ayer se ejercitó en el Coliséum para tener más tranquilidad y que los jugadores no se salieran de su rutina habitual.
Los jugadores azulones pasaron la noche en sus casas y han sido citados hoy a la una y media en el estadio getafense. Desde allí irán al Hotel Hesperia de Getafe para comer y descansar. Después de la siesta habrá charla técnica y Laudrup les dirá a sus jugadores la alineación. Sólo un par de horas antes de la gran final, el autobús del equipo estará preparado para llevar a los afortunados al Vicente Calderón. Nada diferente a cualquier partido de Liga, o al que los azulones jugaron contra el Atlético en el escenario de la final.
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