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Jueves, 24 de Mayo de 2012

Liga de Campeones | Villarreal 0 - Arsenal 0

Lehmann amargó la fiesta

El Villarreal despertó del sueño europeo de golpe, de la manera más dura. En el último suspiro Riquelme falló un penalti que hubiera permitido a todo un pueblo seguir soñando con la posibilidad de alcanzar una final de Liga de Campeones.

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Tomás de Cos / AS.COM | 25/04/2006

El Villarreal dejó su inconfundible sello desde el primer minuto. Si en Highbury deambuló irreconocible persiguiendo sombras por la acertada apuesta de Wenger por asfixiar la salida de balón del equipo amarillo, en El Madrigal se invirtieron los papeles.

Los de Pellegrini, fieles a su estilo, mimaron y sobaron el balón hasta la saciedad. Con inteligencia y paciencia. Con el mariscal Riquelme reclamando un lugar destacado en la presente edición de la Liga de Campeones. Sus palabras afirmando que de perder nadie se acordaría de ellos parecieron calar entre sus compañeros, que trabajaron siempre de forma solidaria y colectiva, espoleados por la locura desatada en la localidad castellonense desde primera hora de la mañana. Cada vez que el balón pasaba por sus pies el fútbol cobraba sentido. Al control escondiendo el balón seguía siempre un pase acertado. Ya fuera para buscar jugada o para desatascar la presión del rival.

No hubo ni rastro del Arsenal, en el que tan sólo Hleb y Cesc parecían aguantar las embestidas locales. A pesar de no perder nunca la compostura, por algo lleva imbatido en Europa desde septiembre, el equipo inglés no supo estirarse a la contra. Henry apenas apareció en un par o tres de ocasiones, siempre sin su inherente y habitual peligro. Y en una de ellas fue para pegarse una carrera de sesenta metros para recuperar el balón. Todo un mensaje de coraje para los suyos.

Mientras, los de Pellegrini, que encerraron al Arsenal por momentos, comenzaban a gotear ocasiones sobre la meta de Lehmann. El Villarreal jugaba a dos toques, escudado en Senna y con Javi Venta convertido en la pesadilla de Campbell y Clichy –sustituto del lesionado Flamini- por la banda derecha. Guille Franco fue el más incisivo entre líneas y el que más lo intentó. Con dos disparos muy altos y un cabezazo en plancha que el guardameta alemán se encontró a bocajarro. Pero Sorín también acertó a rematar un buen centro del incansable Forlán desde la izquierda. Y en el último suspiro un inteligente Riquelme probó los reflejos del portero titular del anfitrión del Mundial con un disparo duro y centrado hacia la cabeza de Forlán que el uruguayo esquivó agachándose.

Sólo faltó el gol

Tras el descanso el Villarreal mantuvo firme el pie en el acelerador, superando al Arsenal en todas las facetas del juego. El equipo inglés achicaba agua en defensa, replegando líneas. Sufriendo, apurando el gol que Touré encontró en el último partido europeo de Highbury.

El Arsenal seguía sin ver el balón, propiedad del conjunto de La Plana, y sin tirar una sola vez a puerta. El grande y pretendido Henry se desesperaba corriendo en solitario, haciendo aspavientos a los suyos, llevándose las manos a la cabeza cada vez que a un compañero le robaban la cartera.

Senna continuó imperial en el centro del campo, recuperando y repartiendo balones. Y el cuarteto formado por Riquelme, Sorín, Forlán y Guille Franco continuó haciendo sus diabluras sin perder nunca la fe mientras duraron las fuerzas. Este último, el más peligroso del encuentro, no supo aprovechar dos grandísimas ocasiones de cabeza. Pero las dos se marcharon altas por poco. El Madrigal aguantaba la respiración y Wenger se acomodaba el nudo de la corbata.

Pero la más clara la tuvo el rubio Forlán, después de la entrada de Jose Mari por lesión de Josico, y precisamente tras un control dentro del área del propio Franco. Pero el uruguayo con la puerta vacía se ofuscó en buscar la escuadra y el esférico se empeño en no entrar. La eliminatoria comenzaba a esfumarse en un día para el recuerdo, para la alegría a pesar de caer eliminados.

Los minutos de las prisas, ya con Roger sobre el campo en sustitución del capitán Arruabarrena (el héroe del duelo ante el Inter) dejaron un final trágico. Jose Mari no acertó a controlar un balón y rematar un robo de balón con internada incluida de Quique Álvarez. Y Riquelme, el ídolo local y máximo responsable del milagro deportivo del equipo amarillo, falló un penalti claro de Clichy sobre el delantero sevillano. El argentino dudó más de la cuenta y Lehmann, erigido en el héroe de la eliminatoria, le adivinó la intención. Fernando Roig, quien saneó y llevó a la élite al equipo castellonense, rompía a llorar. Como toda la grada. Todos a una. El Villarreal rozó la hombrada y cayó con honor. Pero un Arsenal algo afortunado será quien busque su primer título europeo en París. ¿Se enfrentó Riquelme de golpe ante la suerte del campeón? La respuesta la encontraremos el 17 de mayo.

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