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Martes, 29 de Mayo de 2012

Primera | Betis 0 - Real Madrid 1

La ley del más fuerte

Cómoda victoria de un Madrid sólido, pero poco ambicioso. Diarra marcó a los seis minutos y alumbró el camino. En el Betis, Sobis y poco más

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BETIS 0
R. MADRID 1

Betis: Doblas, Melli, Juanito, Nano, Romero, Vogel (58'), Rivera, Maldonado (72'), Edu, Wagner (46'), Sobis, Contreras, Lembo, M. Ángel, Capi (58'), Xisco (46'), Odonkor (72'), Robert


Real Madrid: Casillas, Cicinho (30'), Cannavaro, Ramos, R. Carlos, Emerson, Diarra, Reyes (66'), Guti, Cassano (59'), V. Nistelrooy, D. López, Mejía, R. Bravo (30'), Pavón, Beckham (66'), Robinho, Raúl (59')


Gol:


0-1 (6'): Diarra remata de cabeza un centro de Cicinho.


Árbitro: Iturralde González, del Colegio Vasco. Expulsó a Nano (94'). Amonestó a Cassano (26'), Melli (31'), Emerson (33'), Beckham (68'), Ramos (82'), Guti (87'), Van Nistelrooy (90') y Raúl Bravo (96').


incidencias: Ruiz de Lopera. 45.000 espectadores.

Juanma Trueba | 24/09/2006

No negaremos las virtudes que se desprenden de la castidad, que las hay, aunque no las recuerden: orden, seriedad, energía desbordante y romántica melancolía. De todas ellas disfruta el Madrid y ayer desplegó el catálogo. No lo bordó, porque no borda, ni deslumbró, porque no brilla. Sin embargo, ganó con total suficiencia, sin apuros, sin que apenas se recuerden ocasiones de su rival, sólo escarceos, arañazos en la puerta. Si ese es el destino, el camino es el correcto. Si es el menú, no se pasará hambre, aunque pronto se nos caerán los pantalones. Victoria a la plancha, sin salsa, sin más condimento que el que le ponga Reyes, el único futbolista con pase pernocta. Y de postre, aire puro.

El dominio del Madrid fue aplastante cuando tuvo la pistola en la mano y, sorprendentemente, cuando se la dejó al Betis para que la sujetara. Con balón y sin él. Una superioridad que se construyó desde el centro del tablero, grata novedad. Y no es sólo que los madridistas fueran mejores en el medio campo (que también), es que eran más. Hay que reconocerle ese mérito al equipo y apuntarle la mejora. Está más junto, presiona, se ayuda y, como consecuencia de todo eso, se multiplica: tres Diarras, dos Gutis... un Emerson. También ha ganado en nervio y en oxígeno. Así no se garantiza más perfume que sudor y linimento, pero nadie te zarandea. Es algo. Quizá mucho.

No obstante, tan importante como esos progresos (incluso más) es que el tanque, por fin, tiene piloto: Guti. Su presencia es absolutamente fundamental. Juega muy bien, ofrece salida, facilita llegada y durante la mayor parte del tiempo se maneja con la sabiduría de los marineros con pipa. Tal vez le inspire sensatez el brazalete de capitán. Ayer, de hecho, sólo tuvo un instante de enajenación, una patada por detrás a Sobis que bien pudo meterle en un lío. No sucedió.

Agujero. El Betis perdió la primera batalla en el primer contacto. Vogel y Rivera no podían contener el caudal que se les venía encima. Desde esa posición de inferioridad, la defensa estaba demasiado expuesta y la delantera excesivamente aislada. Se vio pronto. A los seis minutos, Juanito estuvo cerca de marcar en propia puerta. Segundos después, Diarra cabeceó un buen centro de Cicinho. Saltó tan alto que pudo ver el Guadalquivir, pero también hay apuntar cierta pereza de Doblas y alguna doblez de Juanito, que pretendía cubrirlo y no despegó del suelo.

Lo que siguió fue un monólogo del Madrid, aunque no se debe entender por eso disparos al larguero y acoso del castillo. Se trataba más bien de un goteo casi mecánico que daba más muestras de fortaleza de espíritu que de ambición. De haberla tenido, debería haber finiquitado el partido en la primera parte. Ese es principal defecto que se les descubrió a los de Capello y que se hizo más evidente en la segunda mitad, cuando, peligrosamente confiado, se echó atrás a dejar pasar la vida. Habrá otros enemigos que no acusen tanto el primer puñetazo.

La lesión de Cicinho no afectó mucho al Madrid y tampoco empujó visiblemente al Betis, resignado a una ocurrencia de Sobis, un mediapunta del que cabe esperar todo, menos milagros. Edu, que es otro gran futbolista, andaba perdido, en otra dimensión, un lejano lugar donde tal vez se encontró con Maldonado, al que apetecía ver y no se dejó.

Ni estirado llegó el Betis a la ventana del Madrid. Juanito cabeceó con peligro a la media hora, pero Casillas detuvo sin problemas. Nada más. Mientras sus compañeros se aplicaban en la contención, Reyes mantenía al mismo tiempo una guerra sin balas, pero con flores: rápido, imaginativo y, muchas veces, chupón. Lo sufrió Van Nistelrooy, con el que apenas se entendió. Pese a todo, el holandés dispuso de un par de ocasiones en la segunda mitad. No se entiende que en un partido así, con tantos espacios, Capello no contara con Robinho. Beckham sustituyó a Reyes.

Ya en los últimos suspiros, Nano fue expulsado por un absurdo codazo a Diarra. Señal de impotencia. Debe empezar de cero el Betis. El Madrid suma tres victorias y un empate. Casto y puro.

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