FOTOGALERÍA - 5/10/2007
CSKA 0 - PSV 1. Un tanto de Farfán, muy dudoso en cuanto a su legalidad, dio la victoria al PSV en tierras rusas.
Pablo Hernández | 27/11/2007
El PSV, obligado a la victoria para seguir teniendo opciones de pasar a los octavos de final, salió muy frío al campo. Quizá el ambiente invitaba a ello (en torno a cero grados en Moscú y nevando durante el encuentro), pero los jugadores del equipo holandés no parecían darse cuenta de la importancia del partido. El CSKA comenzó fuerte, pero entre el estado del piso y la casi nula calidad de sus futbolistas se fue deshinchando poco a poco.
Sorprendió en los locales el mediapunta brasileño Ramón, de 19 años y debutante en la competición, que dio un dinamismo inusitado al centro del campo del equipo ruso. Con las ausencias de Vágner Love y Jô, los delanteros habituales, Valery Gazzaev tuvo que improvisar con un único punta, el polaco Dawid Janczyk.
Ambos equipos se emplearon a fondo, en ocasiones llegando a jugar muy duro, como pudieron comprobar Ramón, destinatario de un codazo en la cara de parte del ecuatroiano Méndez, o Farfán, que sufrió una durísima entrada a la altura de la rodilla por parte de Rahimic. El árbitro, el español Mejuto González, no quiso excederse con las tarjetas, pero muchos jugadores salieron limpios de un partido que pudieron haber acabado antes de tiempo perfectamente.
Farfán, con suerte
Ibrahim Afellay, el auténtico motor del PSV, apareció por el Lokomotiv Stadium en el minuto 39, con una excelente apertura a banda derecha para que el canterano Marcellis aprovechara la autopista que le había dejado libre la defensa moscovita. Su centro rebotó en un defensa despistando a Akinfeev, y el balón cayó en parábola para ser rematado por Jefferson Farfán, libre de marca gracias a que su compañero Lazovic cometió una falta clarísima sobre el defensa ruso.
Con este resultado, el CSKA estaba fuera de Europa, porque ni siquiera podría clasificarse para la UEFA. Aunque con los números en la mano, un solo punto en cinco partidos es un botín tan ínfimo que no se merecen ni siquiera participar en esa competición, de la que fueron campeones en 2005.
Mientras, el PSV no se podía descuidar, porque un gol ruso les dejaba fuera de los octavos de final (el ex-equipo de Koeman tiene en su contra la diferencia de goles con el Fenerbahçe), pero pesó más el miedo al empate que la voluntad de lograr el gol de la tranquilidad, y los holandeses se fueron encerrando paulatinamente en su área.
Los ataques moscovitas eran continuos, pero sin sus habituales referencias del ataque no conseguían trenzar jugadas de peligro real, todas sus acometidas terminaban en agua. Elvir Rahimic tuvo la mejor ocasión del CSKA al rematar un córner con toda la portería para él, pero un leve empujón de Salcido le desequilibró lo suficiente como para que errar en su intento. Al final, adiós del CSKA a la Liga de Campeones y un poco más de aire para el PSV, que sigue dependiendo de Inter y Fenerbahçe.
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