Carlos Marañón | 05/05/2008
La apoteosis en la noche pamplonica fue digna del mejor Hitchcock, deudora de los giros finales del Shyamalan de El sexto sentido y El protegido. Pero también, y contra el pronóstico de los agoreros comodones que imaginaban que los blancos acabarían encogiendo la pierna, el Madrid que anoche hizo doblete en el último minuto y en el peor campo posible, protagonizó una pequeña revolución interna, quizá imperceptible para los que sólo vean el blanco nuclear del campeón, pero incipiente y necesaria para un club que no puede volver a caer en la autocomplacencia.
El Real Madrid postgaláctico, encabezado por unos inmensos Raúl y Casillas, remontó en Pamplona sin Capello, con Cannavaro en la caseta, con Guti en la grada y sin que Iker ni el siete fuesen claves. Hay recambio para todos esos números uno. Ramos, Gago, Sneijder, Robben, Higuaín El futuro es la mejor noticia para el día después del campeón.
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