Quique Rubio | 15/06/2007
Nadie quiere perderse la final del domingo en el Bernabéu ante el Mallorca. Los aficionados blancos están como locos por conseguir una entrada y hacen lo posible y lo imposible para presenciar in situ el soñado alirón. Son días de mucho trabajo tanto en las oficinas como fuera de ellas. Dentro se encuentran ante una de las semanas más duras del año. Fuera, los reventas empiezan a hacer su particular agosto.
El club ha recibido un total de 50.000 peticiones para adquirir una localidad. 18.000 de ellas son de peñistas de toda España e incluso del extranjero, que quieren estar presentes en el choque. Otras 10.000 son de compromisos que tiene el club con patrocinadores, publicidad... Y el resto son de particulares que todavía confían con hacerse con la tan ansiada entrada. Desde las oficinas del Bernabéu hacen todo lo que está en su mano para atender a las miles de llamadas que están recibiendo. Y es que, si se pudiera se llenaría otro estadio para la última y definitiva jornada liguera. Incluso, seguiría habiendo muchas más peticiones que entradas.
Sin papel desde el lunes. La capacidad del coliséum blanco es de 80.000 espectadores. 68.000 de ellos son para socios abonados, que a buen seguro no faltarán a la cita. El resto está destinada a peñistas y compromisos del club y, aunque se pusieron a la venta 7.500 entradas, el mismo lunes ya se colgó el cartel de "no hay billetes". La reventa va subiendo como la espuma según pasan los días. Las entradas que el miércoles se vendían por 300 euros, ya han subido su precio y hay localidades que se están pagando a 800 euros. La locura ha empezado y aún quedan dos días para el partido.
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