Pedro Morata | 06/02/2008
El final de Albelda en el Valencia no puede ser en un juzgado. Si esa imagen se produce, es una derrota indigna de todos los que no lo han evitado. Nadie gana. El mundo del fútbol no puede recibir la imagen de Albelda sentado en el juzgado contra Juan Soler y después como testigos: Koeman, Silva, Vicente, Joaquín y Villa!! Por Dios !!. ¿Nadie va a evitar esa foto? Albelda está humillado y proscrito: no puede jugar al fútbol y se va a perder la Eurocopa. Más daño no se le puede hacer.
Le han acuchillado en su casa, donde más gloria dio y por quien menos gloria ha dado: Ronald Koeman y Soler. Así es esto. Un rico sin más mérito deportivo que el haber recibido una herencia del padre o comprado una presidencia, se puede cargar a un símbolo del club. A Albelda le han puesto en esta charca. Así que es el club quien debe dar un paso al frente. Es indigesto apartar a un jugador sin motivo aparente, pero ensañarse con él y arrastrar la imagen del club por el fango es indecente. Si el nuevo vicepresidente deportivo, Rafael Salom, quiere demostrar(se) que no es una marioneta de Juan Soler, aquí tiene una oportunidad. Le doy el beneficio de la duda. si es que lo intenta. Si no lo hace o Soler le desautoriza y no se va... quedará retratado, para su esquela deportiva.
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