Viernes, 09 de Enero de 2009
Juan Jiménez | 22/11/2007
Salva puso al malaguismo en alerta ayer a mediodía, cuando se conoció que había completado un entrenamiento distinto al del resto. Salva acabó tocado el Partido contra la Pobreza. Jugó 60 minutos, más de lo que él hubiese deseado. Al principio de la segunda parte notó una molestia en el músculo sartorio y abandonó el campo. A Salva le pasa factura trabajar casi de más. El lunes, jornada oficial de descanso, Salva estuvo por la mañana en La Rosaleda e hizo 4.000 kilos de pesas en cinco repeticiones. Lo que Salva no sabía es que, por ausencia de delanteros, iba a jugar más de lo previsto: "Para un partido amistoso no me iba a infiltrar. El sábado ya jugué con el pie dormido todo el partido y, si hace falta, me volveré a pinchar antes del partido ante la Real porque voy a jugar seguro. Para nada quería ponerme en riesgo. Al contrario, podía venirme bien para coger ritmo. Y además, el dolor que sentí en el partido del lunes no coincide para nada con el que tenía para el partido ante el Racing de Ferrol. Estoy tranquilo".
Sin Baha, lesionado, cualquier resfriado de Salva es temible. Y está sufriendo de verdad el delantero, que este año se lesionó en Vitoria y ha pasado días de trabajo en solitario. "Lo que interesa ahora es el trabajo del equipo. No existe, por supuesto, ningún problema con el técnico. Mi relación con él es demasiado franca como para eso y sabe perfectamente cómo me esfuerzo cada día de trabajo. El objetivo es poner los cinco sentidos en el terreno de juego y pensar en la Real. Aquí todos miramos a una, por el ascenso, y hay que salir a morir en San Sebastián".
El doctor recomienda prudencia, de manera que habrá que esperar a hoy para saber qué tipo de trabajo hace. Pero es seguro que el domingo estará en el césped de Anoeta. Es uno de los que hacen la diferencia en el equipo.
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