Realmadrid.com | 21/04/2007
Fue fenomenal, pero yo estuve en varios equipos, como jugador y entrenador, que fueron extraordinarios. No me puedo olvidar de la sensacional etapa que viví en el Millonarios de Bogotá. A aquel conjunto le llamaban el ballet azul por su vestimenta y por el delicioso fútbol que hacíamos en América. Vinimos a Europa, a participar en el Cincuentenario del Madrid, y lo hicimos de maravilla. El equipo estaba formado por jugadores argentinos, uruguayos, colombianos, peruanos Lo mejorcito que había en calidad futbolística, parecido a aquel Madrid clásico que ganó las cinco Copas de Europa de manera consecutiva.
A mí no me gusta lo de superestrellas, galácticos Lo importante en el fútbol es jugar bien, ganar y que reine la armonía en el plantel. Yo tuve la suerte de estar junto a compañeros que fueron grandes jugadores en la historia del fútbol: en River, Millonarios, Madrid, Espanyol A todos los clubes por los que he pasado los llevo en mi alma y corazón.
Así es, pero antes de ingresar en River jugaba en calles adoquinadas en las que hacíamos virguerías con la pelota, que parecía un conejo porque saltaba para todos los lados. Por eso le digo la suerte que he tenido de estar al lado de compañeros como Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, los cinco mejores que he visto, así como con Juanito Alonso, Marquitos, Santamaría, Gento, Puskas, Rial, Zoco, Pachín Si no nombro a todos que me disculpen. Si citara a todos estaríamos tres días. Con esos jugadores patrocinamos un fútbol a beneficio del club y de nuestros simpatizantes, que disfrutaban en la oficina o en la fábrica comentando el fútbol que habían presenciado.
Sí se patrocina. Lo bueno siempre es bueno. Lo que sucede ahora es que hay menos buenos. Antes había siete fenómenos y ahora hay cuatro. Antes había más individualidades.
En la cancha siempre se habla, pero si no juegas bien aunque hables mucho de nada vale. Nosotros entrenábamos, corríamos, hacíamos pesas en el gimnasio, que nos sentaban mal, y llevábamos una alimentación que sería buena cuando ahora se considera que entra dentro de los tiempos modernos. Me acuerdo que cuando jugaba en River, Millonarios y Madrid había una cuestión que los aficionados no vea usted las exclamaciones que lanzaban. Comentaban que comíamos raviolis y nos pondríamos gordos. Pues bien: la pasta en general es la receta médica que ahora aconsejan los médicos para los deportistas. Quiero decir con ello que los de antes no eran tarados y que nuestros abuelitos y papás cuidaban de nosotros.
Sí. Isidro, su padre, jugó en el Madrid conmigo. Un gran muchacho que tuvo la desgracia de perder parte de la vista. Quique, que luchó desde abajo para llegar alto, está triunfando en el Valencia. Aprovecho esta ocasión para felicitarle.
Aún quedan ocho jornadas. Aunque nos duela, el Barça está siendo el más regular y el que mejor está jugando.
Sufriré si no veo al equipo con posibilidades de triunfar. Siempre quiero que gane el Madrid. Cierto es que tengo familia en Valencia y que mis nietos son simpatizantes del equipo de su ciudad. Hay que tener cuidado con el partido porque el Valencia está detrás de nosotros y viene atizando.
Hace un mes que nos amenaza un círculo de madridistas diciendo que vamos a ganar el campeonato. Lo que hay que hacer es ganar los partidos y no echar las culpas al cementerio, al autobús o a cualquier cosa. Hay que jugar de forma positiva, no divagar y hacer menos gestos. Cuando hacen un gol aquello parece una masacre. Todos se saludan, gritan, abren la boca y los periódicos lo aprovechan como si eso fuera el no va más del partido. Algún día se van a romper la cabeza o el corazón en el amontonamiento.
Nada. Mientras haya vida hay esperanza. El Madrid tiene jugadores que si actúan en conjunto pueden ganar. Desparramados no harán nada. Nosotros íbamos a jugar una final y, a través de un telegrama que nos enviaron, nos avisaron con estas palabras: "Unidos, vencer desparramados, no ganarán".
No soy el técnico.
No pasa nada. En cuatro o cinco años hemos tenido diez entrenadores y cuarenta jugadores. Al comenzar su etapa Florentino se hizo un equipazo, pero también ese gran conjunto perdió la brillantez porque los contrarios eran superiores.
No conozco a ningún tipo, salvo a los ladrones y atracadores, que a propósito quiera hacer las cosas mal. Todo el mundo se puede equivocar.
La gente va al Bernabéu porque quiere ver buen fútbol. El Madrid no puede jugar como cualquiera. Aquí la gente sabe mucho de fútbol porque ha visto a grandes jugadores. Corazón, lucha y entusiasmo siempre ha sido el lema del Madrid.
Cuando se pierde y se gana la culpa la tenemos todos: el técnico, los jugadores y los hinchas. No sólo hay que cargar las tintas hacia el entrenador.
Fabuloso. Puede llegar a ser un gran futbolista.
Que nunca pierdan la esperanza y que sigan alentando al equipo. En los momentos difíciles es cuando más cariño y apoyo hay que dar.
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