EFE | 30/09/2007
La primera impresión fue que los vallisoletanos salían a gobernar el medio campo y a querer llegar arriba, mientras que el Murcia parecía proponer un juego trabado y feo. Alcaraz no quería negociar inicialmente un partido de ida y vuelta, su objetivo era defender y provocar la salida del Valladolid para contar con espacios.
Con más empuje que claridad de ideas, el equipo vallisoletano parecía hallarse ante la horma de su zapato, ya que el Murcia no quería el balón, por lo que la presión del Mendilibar tampoco le hacía daño, sólo le ayudaba a mantener la cautela para intentar golpear al contraataque.
Ante un Valladolid atascado y torpe, en medio de la lluvia apareció Jofre para disparar cruzado y conseguir un gol que se fue "al limbo" por un posible fuera de juego, en cualquier caso muy ajustado (min. 7).
El Valladolid, que había comenzado impreciso y apenas llegaba por las bandas, acentuó todas sus flaquezas con la expulsión de Cifuentes por doble tarjeta amarilla, ambas más que justificadas. A partir de ahí, el Murcia se situó mejor en el campo y se mostró amenazante con las arrancadas de dos jugadores físicamente muy potentes, como Iván Alonso y Henok Goitom.
La expulsión de Cifu convulsionó el partido, porque durante unos minutos el Valladolid no sabía a lo que jugaba. Alvaro Rubio retrasó su posición y García Calvo se situó de lateral derecho. El partido se fue cayendo aún más y el sopor sólo se vio perturbado por un pase de Iván Alonso y el posterior remate de Enrique de Lucas que supuso el primer gol para el Murcia (min. 27).
Una espléndida jugada individual de Goitom pudo ser el 0-2 con un Valladolid aturdido, desordenado y ahogado en su propia impericia. Los de Mendilibar estaban sumidos en un letargo que se acentuó aún más con otra expulsión, la de Butelle, por derribo del guardameta francés a Richi, lo que dejó a su equipo con nueve y más de una hora de partido por disputarse.
Dominio murciano
El Murcia, con 1-0 y dos más, comenzó a tocar el balón y a sentirse a gusto en el campo. El equipo de Alcaraz ya jugaba sobrado e incluso con el freno de mano echado, pues su dominio en medio campo era aplastante ante la falta de efectivos del equipo vallisoletano, que tampoco supo proponer los remedios adecuados con los dos cambios, sacrificando ambas bandas.
El juego ofensivo local se redujo a algún pase de Víctor, a las arrancadas improductivas de Llorente y a los ramalazos de genio de Borja; el resto fue atonía, impotencia y poco o ningún atrevimiento.
El Murcia, mucho más vertical, perdonó la vida al Valladolid en varias ocasiones antes del descanso. El segundo gol visitante se veía venir, pero fue el Valladolid el que empató, apelando a su casta, en un testarazo de Llorente a centro de Borja (min. 50).
El equipo murciano acusó el golpe y en plena épica del Valladolid, con nueve, los de Mendilibar tuvieron ocasiones para dar la vuelta al resultado con la afición entusiasmada e incrédula, más el guardameta Alberto poniendo de su parte con dos intervenciones sobresalientes.
El desgaste físico del Valladolid fue memorable. Jugando bajo un 3-3-2, los de Mendilibar aguantaron el tipo de forma admirable hasta que el brasileño Fernando Baiano marcó el segundo de su equipo, a quince minutos del final.
El partido acabó con una jugada polémica, ya que en el tercer gol de Iván Alonso (min. 82) el balón agujereó la red y se escapó por detrás de la portería. El árbitro concedió el gol y poco después llegó el cuarto, de Abel (min. 87).
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