| 22/08/2006
Cuentan que lo de Etoo es un problema de celos, desde aquella movida que acercó a Thierry Henry al Barça durante unos meses. La trastienda azulgrana asegura que las relaciones entre el camerunés y Ronaldinho tampoco son lo que se dice ejemplares. Samuel trata de echar pelotas fuera y repetir aquello de que "un día te caes y otro te levantas". Pero su desaparición de la escena cuando tocaba celebrar la Supercopa fue la comidilla de ayer en el Barça. La mayoría de pesos pesados, empezando por Puyol y Xavi, salieron a dar la cara por él... después de haberle dicho a la ídem que no estuvo bien lo que hizo.
El gran problema del Barça es que el suyo ya no es un vestuario de meritorios, de gente que no había ganando apenas nada y llegaba con más hambre que un maestro de escuela de los años difíciles. Ahora es un vestuario lleno de futbolistas que se creen los mejores y que no ven con buenos ojos la suplencia.
El único que traga es Andrés Iniesta, por cierto. Pero Etoo es otra cosa. Y que le cambien por Gudjhonsen en el descanso sin haberse estrenado ni en Montjuïc le llevó a tomar la decisión equivocada.
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